
Por CLARA AGUSTONI - La volatilidad de los mercados financieros llevó a los inversores a buscar refugio en activos de bajo riesgo y a plazos cortos. En línea con esto, la negociación de cheques de pago diferido alcanzó un récord histórico en junio, al operarse un volumen total de $ 39,6 millones, lo que implica un incremento del 22% en relación a mayo y del 6% respecto del máximo anterior, registrado en marzo de este año, según describe Compañía Inversora Bursátil en su informe mensual.
"Era de esperarse una suba del volumen este mes, a partir de que las tasas del mercado dejaron la pendiente alcista en la que se encontraban y se estabilizaron en niveles cercanos al índice de inflación. De esta manera, los inversores vieron un atractivo en estos instrumentos, que además presentan la ventaja de ser muy poco riesgosos", dijo Juan Manuel Montenegro, analista de Compañía Inversora Bursátil.
En junio, la tasa promedio entre cheques avalados– los cuales son menos riesgosos, teniendo en cuenta que necesariamente deben contar con el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) para poder negociarse en el mercado– y cheques patrocinados– pertenecen a empresas que pueden descontar sus cheques sin el respaldo de una SGR– se ubicó en 10,99% anual, casi el mismo nivel del mes anterior (10,66%).
En tanto, se notó un importante aumento en el spread entre las tasas avaladas y las patrocinadas, que pasó del 1,69% de mayo al 2,21% actual. "En mayo, el spread fue sorprendentemente bajo, y en junio se volvió a acomodar, más en línea con el diferencial de riesgo que hay entre ambos tipos de cheques", explicó Montenegro. Así, en el caso de los avalados la tasa promedio fue de 10,59%, mientras que por un cheque patrocinado se pagaba el 12,8% en promedio.
De este modo, la búsqueda de inversiones conservadoras para escapar a la volatilidad llevó a que la demanda se inclinara una vez más (al igual que durante gran parte del 2006) y notoriamente a favor de los cheques avalados, que representan más 80% del mercado total. Asimismo, los inversores optaron por las negociaciones de corto plazo: en este sentido, las operaciones menores a 180 días acapararon el 82% de la inversión. "Las operaciones de largo plazo no son representativas, y esto tiene que ver, por un lado, con una característica del mercado en sí mismo; pero por el otro, hay una influencia de la volatilidad que se vió en lo últimos meses: ante la incertidumbre, el inversor se refugia en el corto plazo", dijo Montenegro. "Para las empresas cotizantes– en su mayoría Pymes– sería bueno que se extendieran los plazos de financiación", agregó.