Con una caída brusca trascurría hoy la cotización del yen, tras el
anuncio del Gobierno japonés de realizar un ataque preventivo contra Corea del Norte. Desplome también para el euro frente a un dólar reforzado por las subidas de los inventarios mayoristas por encima de lo esperado y en una sesión en la que los
datos macro no han sido favorables para la zona euro. La divisa japonesa no ha comenzado la semana con buen pié. La Administración nipona estudia tomar medidas con respecto a los misiles que Corea del Norte lanzó la semana pasada en el Pacífico y que alertó a toda la comunidad internacional. Una decisión que ha preocupado a los inversores que esta mañana se lanzaron a vender yenes ante la inseguridad que podría presentar la región en estos días. La posibilidad de que el Banco Central de Japón suba en un 0,25% los tipos de interés el próximo jueves no ha evitado el desplome del yen, ni si quiera el hecho de que este reajuste supondría poner fin a una política monetaria de cinco años en los que las tasas de referencia se han mantenido muy cercanas al 0%.
El dólar ha sabido aprovechar esta oportunidad y ha dejado atrás la debilidad que el pasado viernes presentaba frente al yen. Un impulso que además se ha visto beneficiado al conocer que los inventarios mayoristas en mayo crecieron un 0,8% por encima de lo que esperaba el consenso de los analistas, gracias a las mayores reservas en los sectores petroleros y en equipos profesionales.
La escalada del billete verde era motivada también por la pérdida de valor que experimentaba hoy el euro por los datos macro publicados en el Viejo Continente. En concreto con la evolución de los inversores sobre la economía de la zona euro, que en julio cayó por segundo mes consecutivo al registrar 21,8 puntos. A esta corriente negativa en la zona euro ha contribuido además las referencias publicadas en Alemania al conocer que su superávit por cuenta corriente descendió un 4,4% en mayo, cifra que sorprendía a los analistas. No obstante, el dato ha perdido su eventual efecto negativo ya que por otro lado, el superávit comercial alemán aumentaba cerca de un 15%. Ante este panorama y a primeras horas de la tarde, el euro se depreciaba frente a la divisa estadounidense un 0,6% y se cambiaba a 1,2727 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el tipo de cambio en 1,2752.