El
dólar despide la semana con fuertes subidas tras los últimos datos macro publicados en la sesión y el euro pierde terreno sin referencias claves a las que atenerse. El yen reacciona a la baja a la decisión del Banco Central de Japón (BoJ) ya que la subida de tipos era más que esperada por el mercado.
Sin poder ignorar el deterioro del conflicto en Oriente Medio y el precio al que están llegando el crudo, que se acercaba a la frontera de los 78 dólares, el billete verde ha sabido defenderse. Aunque en último momento. Si bien durante el transcurso de la sesión ha presentado una tendencia bajista, debido a los descensos que están presentando los índices bursátiles en Wall Street, el incremento en junio en un 0,1% de los precios de productos de importación en EEUU, han fortalecido una vez más la idea de que habrá un nuevo incremento de tipos de interés en agosto.
Pero no todo han sido buenas noticias. La encuesta de confianza del consumidor que realiza la Universidad de Michigan ha caído en julio hasta los 83 puntos, casi dos puntos menos que la de junio y por debajo de lo esperado por los analistas. También experimentó una disminución de una décima porcentual el comercio al por menor estadounidense.
Ante esta situación y con unas tasas ya de por sí más altas que las de la eurozona, el dólar se revalorizaba un 0,4% en su cruce frente al euro y un 0,7% frente al yen.
Una moneda que por cierto deja atrás el protagonismo acaparado durante esta semana. El BoJ ya emitió su resolución pero la subida de tipos de interés en un cuarto de punto no ha sorprendido a los inversores. Sin embargo, rumores sobre posibles incrementos de tasa posteriores que podrían minorar la economía han seguido perjudicando a la divisa nipona, ante lo que el ministro de Finanzas ha tenido que anunciar que “no hay intención” de nuevas subidas.
Sin datos macro de relevancia, el euro se ha tenido que enfrentar cara a cara al recórd de los 78 dólares que ha alcanzado el barril del petróleo. De nada ha servido la enésima advertencia de los consejeros del Banco Central Europeo (BCE) de los riesgos del aumento del precio, ya que a primeras horas de la tarde la moneda única se debilitaba con respecto al billete verde y se cambiaba a 1,2633 dólares. El BCE fijaba el tipo de cambio en 1,2666 dólares.