Brasil podría divulgar hoy nuevas reglas para el mercado cambiario, según anticipó ayer el ministro de Hacienda, Guido Mantega. La reforma, sin embargo, sería menos ambiciosa que lo planeado originalmente.
Una primera versión de la medida propuesta, que busca reformar reglas cambiarias que datan de la década de 1930, hubiera permitido gradualmente a los exportadores mantener los dólares en el exterior por tiempo indefinido. No obstante, ahora desde el gobierno afirman que podrían requerir a los exportadores ingresar al menos una porción de los dólares que obtienen por sus ventas.
Y es que la administración de Inácio Lula Da Silva teme que si deja a los exportadores mantener sus dólares fuera del país podría perder ingresos por entre u$s 700 millones y u$s 800 millones en concepto de la Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros (CPMF), impuesto que pese a su denominación es obligatoria y permanente. En la actualidad, las empresas de comercio exterior deben convertir los dólares de sus exportaciones en reales dentro de los 210 días siguientes a la venta.
"Queremos continuar recibiendo el CPMF para mantener la recaudación", dijo Mantega ayer a periodistas. "Si cada medida que tomamos renunciamos a recaudación, en poco tiempo los cofres públicos estarán debilitados y yo tendré dificultades para cumplir (el objetivo) de superávit primario" agregó.
Brasil tiene una meta de superávit presupuestario primario, que contempla el saldo de los ingresos y egresos del país antes del pago de los intereses de la deuda, del 4,25 % del Producto Interno Bruto (PIB).
En el país vecino, los exportadores pujan hace tiempo por una modificación de la normativa cambiaria, bajo el argumento de que sus costos en transacciones financieras sería menor si pudieran mantener dinero fuera del país para pagar deudas o dividendos.
Frenar al real
Para el Gobierno, en tanto, la medida podría servir para contener la reciente apreciación de la moneda brasileña, el real, que cotiza cerca de sus niveles máximos frente al dólar en más de cinco años.
Ayer, por tercera jornada consecutiva, el real se apreció contra la divisa norteamericana y se operó a 2,194 unidades por dólar.
En el último tiempo, la moneda brasileña se apreció fuertemente, en gran medida, producto del importante flujo de capitales que ingresó al país, atraído por las altas tasas de interés vigentes.