Poco a poco los inversores se están animando a extender el plazo de sus colocaciones en el sistema financiero, algo impensado hace tan sólo dos años, cuando tras el corralito y la pesificación de los depósitos muchos analistas vaticinaban el final del sistema financiero como canalizador del ahorro privado.
Según se desprende del Seguimiento del Programa Monetario al segundo trimestre del año, difundido ayer por el Banco Central (BCRA), en el período comprendido entre abril y junio de este año, el incremento de los plazos fijos del sector privado estuvo explicado en gran medida por un crecimiento en las colocaciones de más de 60 días, cuando en el primer trimestre del año, habían sido los depósitos de hasta 59 días los de mayor crecimiento.
En rigor, subraya el informe del BCRA, el 90% del aumento registrado en plazos fijos se produjo en imposiciones de entre 60 y 365 días.
En el segundo trimestre del año, las colocaciones a plazo del sector privado treparon 5,9%, lo que representa un crecimiento interanual de 15,8%, esto es, un punto porcentual mayor al observado en el cierre del primer trimestre. Casi el 90% del incremento estuvo además dado por las imposiciones menores al $ 1 millón, lo que implica que son inversores de tipo minorista los que están dispuestos hoy a extender la vida promedio de sus depósitos, en búsqueda de mayores rendimientos.
Con el objeto de extender el plazo de fondeo de los bancos y reducir el riesgo de liquidez del sistema financiero, la entidad que preside Martín Redrado lleva ya varios meses alentando también al mercado a extender la duration de sus depósitos, mediante diferentes modificaciones normativas.
Por lo pronto, recientemente la entidad habilitó una nueva modalidad de depósitos a plazo fijo, con una tasa de interés fija mínima garantizada y una tasa variable, que deberán tener como mínimo una vida de 180 días.
Para el Central, además, el traspaso de fondos de cuentas a la vista a depósitos de plazo fijo lo ayuda a cumplir con sus metas previstas en el Programa Monetario, dado que la entidad contempla como meta lo que se conoce como M2, esto es, la sumatoria de los billetes y monedas en circulación, más el dinero tanto del sector privado como del sector público colocado en cajas de ahorro y cuentas corrientes.
De hecho, en el trimestre finalizado en junio, se registró una desaceleración del crecimiento interanual del M2, que en junio disminuyó 3,2 puntos porcentuales respecto a marzo. Gracias a ello, el BCRA lleva ya 12 trimestres consecutivos de cumplimiento de su programa monetario.