En una
jornada carente de datos macro de relevancia, las principales monedas han mantenido el curso con el que cerraron la sesión de ayer.
Los efectos del presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, persisten en un mercado en el que el euro sigue aventajando al billete verde mientras que la libra esterlina muestra débiles señales de fortalecimiento.
Los inversores reaccionaban aún hoy con cautela a la alerta lanzada por el presidente de la FED sobre el ralentizamiento de la economía estadounidense. Un recuerdo que ha bloqueado los efectos positivos de la publicación de las peticiones semanales de desempleo, que cayeron hasta en 30.000 hasta 304.000 a principios de julio, por debajo de lo que esperaban los analistas. Tampoco el mercado optaba por comprar divisas estadounidenses después de que el índice de indicadores anticipados subiese en junio un 0,1% frente a la bajada del 0,6% que registró en mayo, que tampoco sorprendía a los expertos. Con todo esto, el billete verde se depreciaba un 0,4% en relación a la moneda única mientras el mercado espera la publicación de las actas de la FED, de la última reunión.
En el Viejo Continente, a falta de datos macro, el euro mantenía el impulso que había conseguido en la jornada de ayer. Una fuerza que podía incluso peligrar según los analistas, en un contexto en el que la crisis de Oriente Medio parece alejarse de su fin y en el que las principales bolsas europeas se esfuerzan por mantener las subidas. Por ahora, y a primeras horas de la tarde, el euro se cambiaba a 1,2649 dólares mientras que el Banco Central Europeo (BCE) fijaba el tipo de cambio oficial en 1,2643 dólares.
La única moneda que parecía hacerle frente era la libra esterlina, que se apreciaba un ligero 0,07% frente a la divisa comunitaria. Esto, debido a que las ventas minoristas del Reino Unido subieron un 0,9% en junio por quinto mes consecutivo, una referencia que provoca que el mercado vuelva a pensar en una nueva subida de tipos en Inglaterra. Una opinión que no coincide con el último informe emitido por el Banco de Inglaterra (BoE), en el que se reconocía que no habría prisa por un incremento de las tasas de referencia.
La estela de Bernanke se sentía en la divisa de Japón moderadamente. Después de cerrar la bolsa de Tokio con su mayor subida en cuatro años, el yen se revalorizaba un 0,08% frente al billete verde pero no conseguía superar al euro con el que se depreciaba un 0,3%.