Puede que Alan Greenspan tuviese razón respecto a los derivados: están proporcionando capital suficiente para evitar crisis crediticias en empresas y permiten conservar su puesto a más de unos cuantos. De hecho, con el petróleo a más de u$s 70 el barril, el conflicto en Oriente Medio, y la suba de tasas de interés de más de 24 bancos centrales desde mayo, los derivados han permitido a las empresas obtener créditos por un récord de u$s 607.000 millones, a intereses relativamente bajos.
Desde 2002, el anterior presidente de la Reserva Federal ha estado diciendo que los derivados, estos son, contratos financieros utilizados para apostar a conceptos tan diversos como el precio de los bonos o el tiempo, reducen el riesgo en los mercados financieros al aumentar la resistencia ante posibles crisis. Greenspan incluso declaró ante la Asociación del Mercado de Bonos de Nueva York en mayo que los derivados representan el cambio más significativo en Wall Street "en décadas", informó la agencia Bloomberg.
Al agrupar más del 10 % del nuevo financiamiento otorgado a empresas en las denominadas obligaciones de deuda garantizadas o CDO (según sus siglas en inglés), los bancos pueden proporcionar más liquidez a las compañías, especialmente a las que la necesitan más. Los impagos, por otro lado, se redujeron al mínimo desde 1997, mientras que las ventas de CDO aumentaron un 63 %, hasta u$s 177.000 millones en el primer semestre, según la Asociación del Mercado de Bonos, de Nueva York, que agrupa a operadores y a bancos suscriptores de deuda.
Los derivados "explican en parte por qué la tasa de impago ha permanecido tan baja durante tanto tiempo", dijo David Hamilton, director de análisis de impagos de Moody’s Investors Service, la agencia de calificación crediticia con sede en Nueva York, fundada en 1900. Estamos viendo "un cambio histórico".
La empresa Eastman Kodak, la mayor compañía de productos fotográficos del mundo es uno de los ejemplos más tangibles. A la empresa que ha registrado pérdidas de más de u$s 1.600 millones en los últimos seis trimestres, le ha resultado más fácil recaudar fondos gracias a los derivados de crédito.
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