El
dólar concluye la semana a la baja después del primer dato publicado del PIB estadounidense del segundo trimestre. Los datos macro en la zona euro refuerzan a la divisa comunitaria que no hace frente a un yen revalorizado por síntomas inflacionistas en Japón.
Mal dato sin duda el del PIB estadounidense, que se revalorizó un 2,5% de abril a julio, frente al 5,6% registrado en el primer trimestre de 2006. Caída por tanto para el billete verde, ya que este freno de la economía de EEUU hace pensar a los inversores con más fuerza en una tregua en la subida de tipos de interés, después de 17 subidas consecutivas. El consumo doméstico, que representa casi el 70% del PIB, aumentó un 2,5%, aproximadamente la mitad del incremento registrado en los tres primeros meses de este año. Esta reducción responde al enfriamiento del mercado inmobiliario, una situación que el presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, ya había reconocido en anteriores ocasiones.
Por otro lado, el índice de la Universidad de Michigan, que se situó en 84,7 puntos, cuatro más de lo que esperaba el mercado, no ha tenido apenas repercusión durante la jornada de hoy en el mercado de divisas. A primeras horas de la tarde, la moneda estadounidense se depreciaba un 0,52% con respecto al euro, con lo que la moneda de la eurozona volvía a llegar a 1,27. Frente al yen, el billete verde se desplomaba casi un 1%.
En el Viejo Continente, la divisa común avanzaba impulsada además por los datos macro conocidos en Europa. Por un lado, la masa monetaria que en el mes de junio creció un 8,8%, y por el otro, el índice de precios de producción de Francia, correspondientes al mismo mes, que se incrementaron un 0,1%. El mercado mira ahora hacia el próximo jueves, cuando el Banco Central Europeo (BCE) se reúna para decidir si habrá una nueva subida de tipos de interés, algo que el mercado da prácticamente por descontado. El euro se cambiaba a 1,2754 dólares y el BCE fijaba el tipo de cambio oficial en 1,2664.
La inflación mensual de un 0,6% registrada en Japón en junio hace pensar a los analistas que la deflación se aleja del país. Ante la posibilidad de una nueva subida de tipos, que se ven acentuadas después de que un consejero del Banco Central de Japón (BoJ) no descartase la existencia de más incrementos, el yen se revalorizaba un 0,4% frente al euro.