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| La inflación de 2006 sería de dos dígitos |
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31/07 - 09:37 La Nación |
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El objetivo oficial de terminar el año con una inflación de un dígito parece cada vez más lejano. El próximo jueves el Indec dará a conocer el índice correspondiente a julio, y la mayoría de las estimaciones hablan de un alza entre 0,7 y 0,8%, con lo que la suba acumulada en los primeros siete meses del año se ubicaría entre 5,6 y 5,7 por ciento.
A simple vista este número estaría dentro de los parámetros que maneja el equipo económico para terminar 2006 con un alza en el costo de vida inferior al 10 por ciento. Sin embargo, distintos economistas advirtieron a LA NACION que en el segundo semestre del año se espera un recalentamiento en los precios minoristas, lo que tornaría cada vez más difícil de cumplir la meta de terminar 2006 con una inflación de un dígito.
"Para el segundo semestre se espera una aceleración de la inflación, con lo que la proyección para el año sería de un alza de entre 10,9 y 11%. Hasta ahora, la baja en la carne cumplió un papel clave para contener los precios, pero es muy difícil que su impacto positivo se mantenga durante los próximos meses, a lo que se suma que todavía faltan otorgar algunos aumentos salariales, incluyendo el último ajuste acordado en el salario mínimo", explicó el economista Camilo Tiscornia.
A grandes rasgos, el diagnóstico es compartido por Pablo Rojo, que advirtió que la política oficial de controles de precios está provocando distorsiones muy fuertes dentro de la economía y proyecta para todo 2006 un alza de entre 10 y 11% en el costo de vida.
"El Gobierno está trabajando únicamente sobre los precios que mide el Indec. Todos aquellos bienes y servicios que no está controlando están subiendo fuertemente, lo que provoca muchas distorsiones a nivel micro", señaló el ex presidente del Banco Hipotecario.
Por otra parte, el promedio de inflación relevado por el Banco Central entre las principales consultoras y estudios del mercado arroja entre 11,4 y 11,5% para este año.
Buenas noticias
Más allá de los pronósticos privados, no todas son malas noticias para el Gobierno. Julio es tradicionalmente un mes con inflación alta, ya que impactan algunas subas estacionales en rubros como esparcimiento y alimentos, que se ven parcialmente compensadas por la baja en indumentaria. En 2005 los precios registraron un alza mensual de 1%, con lo que en la medición interanual para este año se espera una baja importante.
El segundo dato positivo es que si finalmente se cumple la previsión de una inflación anual de entre 10 y 11%, igualmente la suba en el costo de vida se encontrará dentro de la pauta que se había fijado el Gobierno para todo 2006, de entre 8 y 11 por ciento.
A esto se agrega que en los pronósticos de los distintos economistas la inflación esperada para 2006 siempre se ubica por debajo de la de 2005, con lo que el país cortaría la racha de tres años consecutivos con subas interanuales en el costo de vida. En este sentido, hay que recordar que después de la fuerte aceleración registrada en 2002, cuando la salida de la convertibilidad provocó un salto del 41% en los precios minoristas, a partir de 2003 se inició una lenta pero progresiva aceleración de la inflación. De hecho, en 2003 se ubicó en 3,7%, en 2004 trepó a 6,1% y el año pasado llegó al 12,3 por ciento.
"El dato más positivo es que el Banco Central está actuando más moderadamente en materia de expansión monetaria, con una baja en el ritmo de emisión. Igual, es bastante difícil que el año cierre con una inflación por debajo del 10%, pero si se mantiene esta tendencia en 2007 podríamos tener una inflación de un dígito", explicó Aldo Abram, titular de la consultora Exante.
A pesar del pronóstico favorable para el año próximo, Abram igualmente no ahorra críticas a la política oficial para contener la inflación. "Si está claro que lo que logró contener a los precios en los últimos meses fue la moderación en la política monetaria, hay que preguntarse para qué sirven los acuerdos de precios que impulsa el Gobierno, que tienen un costo muy alto en materia de menores inversiones y restricciones a las exportaciones", señaló.
A la crítica de Abram a los controles de precios se suma Rojo. "Uno de los efectos de los controles de precios es el desaliento a la llegada de inversiones. Todas las empresas que están encuadradas dentro de los acuerdos se quejan de que sus costos siguen subiendo, con lo que están perdiendo rentabilidad a pesar de que aumenten sus ventas. Esto a la larga significa menos inversiones, porque muy pocas empresas están pensando en ampliar su capacidad de producción", señaló.
Por Alfredo Sainz De la Redacción de LA NACION
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