Por Candelaria de la Sota - Los gobiernos de Argentina y Brasil ya tomaron la decisión política de eliminar el dólar de las operaciones comerciales que realizan entre ambos. Por eso, tras las conversaciones que Felisa Miceli y Guido Mantega mantuvieron en Córdoba, durante la última cumbre del Mercosur, sus equipos técnicos comenzaron a trabajar para determinar de qué manera se puede dejar de utilizar el dólar como moneda de cambio en las operaciones de compra y venta de productos entre Argentina y Brasil. Y planean presentar estos informes en la reunión de banqueros centrales del Mercosur, que se realizará el 8 de agosto.
"La idea es que este tema esté ahora entre los más importantes, porque lo que se busca es que las transacciones entre Argentina y Brasil se realicen evitando la intermediación a través del dólar, lo que abarataría costos para muchas empresas", señalaron fuentes de Economía. Pero advirtieron que "para eso hay que realizar muchas evaluaciones técnicas para saber en qué y cómo se puede aplicar este mecanismo".
Es que se trata eliminar el dólar nada menos que de las transacciones comerciales entre Argentina y Brasil, que suman unos 15.000 millones de dólares al año. Y reemplazarlo por operaciones en las que sólo estén involucrados el peso y el real.
En principio, la idea de realizar operaciones de exportación e importación usando sólo pesos o reales fue definida como la búsqueda de una "moneda verde" porque se pensó en utilizarla para operaciones vinculadas a la producción agrícola. Ahora, este concepto podría servir como punto de partida en la resurrección de la idea de una moneda común del Mercosur.
"La decisión política ya está tomada, por eso ahora se están realizando las evaluaciones técnicas, que deben ser muy precisas y profesionales", le dijeron a Clarín fuentes del Gobierno.
Sin embargo, no en todos los despachos oficiales están tan convencidos de que la decisión ya haya sido tomada. "No está claro que este tema se vaya a tratar en la próxima reunión de presidentes de bancos centrales", dijo una fuente vinculada al Banco Central. Pero, en seguida, advirtió que "se espera que se hable de esto cuando se esté fuera de las reuniones, en los pasillos y en las reuniones más informales del encuentro".
Desde Economía, en cambio, aseguran que el tema ya está en marcha y que el encuentro entre Miceli y Mantega (dos ex presidentes de bancos estatales) le dio el impulso que le faltaba. "Miceli lo tomó como propio y ahora el tema está planteado como una cuestión de Estado. Se puede decir que ahora la eliminación del dólar de las operaciones comerciales con Brasil está en el top ten del ranking", remarcaron.
Sin embargo, prefirieron no meterse en cuestiones técnicas y evitaron opinar sobre el impacto que esto puede tener sobre el precio del dólar. Ocurre que al eliminar el dólar de las operaciones comerciales entre Brasil y Argentina, se achicará de manera notable el mercado cambiario, tanto del lado de la oferta como del de la demanda.
"Habrá menos presión sobre el dólar, pero también habrá una menor oferta", le dijo a Clarín un analista financiero. Y consideró que "si bien es difícil predecir el efecto de la medida, lo cierto es el que el mercado se achicará aún más, y eso amplificará la incidencia que sobre el precio del dólar pueda tener el Banco Central".
Una nueva serpiente monetaria
Los equipos técnicos de Brasil y Argentina saben bien que la búsqueda de una moneda común llevará tiempo y demandará muchas modificaciones jurídicas y comerciales. Por eso creen que este tipo de operaciones sirven como un acercamiento para saber más en detalle cuánto tiempo más falta para llegar al final del recorrido. Y miran otras experiencias de unificación monetaria, especialmente la de la Unión Europea.
Es que fueron necesarios muchos años para lograr el nacimiento del euro, la moneda de 11 países de Europa que nació el 1ø de enero de 1999 pero que los europeos recién vieron en concreto en el año 2000, cuando se imprimieron los billetes y se pusieron en circulación. Para llegar a una moneda común, la Unión Europea trabajó durante años incorporando nuevas exigencias a los países que querían participar de ese proyecto de unificación.
"Lo primero que se hizo fue crear la serpiente monetaria, que fue el nombre con el que se llamó a un mecanismo que permitía ver las cotizaciones de todas las monedas de Europa que iban a incorporarse al euro", recuerda el economista Miguel Bein. Y precisa que "se llamaba serpiente por el dibujo que forma el gráfico que muestra las distintas cotizaciones".
La serpiente monetaria se usó durante veinte años y para formar parte de ella, los países debían cumplir con una serie de requisitos. Por ejemplo, si la cotización de la moneda local se disparaba por encima del 4% o el 5% del promedio, el banco central de ese país debía intervernir para corregirla.
De esta manera, se aseguraba cierta estabilidad y se le restaba volatilidad a las cotizaciones de las monedas que formarían parte del signo monetario que le robó protagonismo al dólar. |