La
subida de tipos aprobada por el Banco Central Europeo (BCE) y el incremento no esperado de las tasas realizada por el Banco Central de Inglaterra (BoE) ha llevado a pensar a los inversores de que finalmente, la Reserva Federal seguirá los mismos pasos que sus equivalentes europeos. Por esta razón, la moneda común se apreciaba sin cambios bruscos debido a que el mercado optó por comprar divisas estadounidenses ante la ya casi inminente subida del precio oficial del billete verde.
El discurso del presidente del BCE, Jean Claude Trichet no ha sorprendido a los analistas. El incremento hasta un 3% de las tipos de interés de la euro zona era previsto prácticamente desde que en su anterior intervención asegurase que las tasas eran muy bajas en un contexto en el que persisten los riesgos inflacionistas. En esta ocasión, el máximo responsable de la autoridad monetaria europea no ha variado mucho sus declaraciones y ha señalado que habrá nuevas subidas si persiste el aumento de precios. Algunos analistas se han aventurado a señalar que habrá dos incrementos más de los tipos en el presente año.
De momento y casi sin repercusión en el mercado, se conocía hoy en el Viejo Continente que las ventas minoristas en la zona euro aumentaron en junio un 0,5%, con respecto al mes anterior y después de haber registrado un descenso del 0,3% en mayo. Con todo esto, y a primeras horas de la tarde la divisa comunitaria se apreciaba un 0,16% frente al dólar y se cambiaba a 1,2814. El BCE fijaba el tipo de cambio oficial en
A quien no ha podido hacer frente sin embargo el euro ha sido a la libra esterlina. Sobre todo, porque el BoE ha sorprendido a los inversores anunciando una subida de un cuarto de punto de porcentual en los tipos de interés del Reino Unido hasta el 4,75%. La autoridad monetaria británica justificó en un comunicado que el incremento de tipos responde a la inflación del 2,5% registrada el pasado mes de junio y que podría mantenerse por encima del 2%. La libra reaccionaba a esta decisión apreciándose un 0,37% frente al euro.
Sin embargo, tanto el BoE como el BCE han tenido que compartir protagonismo con el dólar, una de las monedas que mejor provecho ha sabido sacar de las conclusión de ambos bancos centrales. Aunque todavía el mercado no tiene del todo claro qué hará la FED (sólo un 37% opina que habrá una subida de tipos según las últimas encuestas), los inversores han preferido comprar dólares pensando que la autoridad monetaria estadounidense podría animarse a seguir los pasos de sus homólogos europeos. Sin embargo, en territorio norteamericano, los datos macro siguen dando señales de una desaceleración de la economía. De hecho, el ritmo de actividad en servicio en EEUU se redujo del 57 al 54,8 en julio, tal como revela el índice de gestores de compra del ISM. Además, el número de personas que solicitaron por primera vez prestaciones de desempleo en este país subió en 14.000 hasta los 315.000 en la última semana del mes pasado.