El
euro se convertía en una de las divisas más revalorizadas en la sesión de hoy después de que la FED decidiese anoche mantener los tipos de interés estadounidenses sin cambios. La divisa comunitaria compartía protagonismo con el yen, que se disparaba en su cruce con el dólar después de que los datos de pedidos de maquinaria de Japón, alcanzase máximos en 17 años.
El presidente de la FED, Ben Bernanke, anunció algo que ya esperaba gran parte del mercado: una tregua en las 17 subidas consecutivas de tipos de interés. Pero los analistas centraron más su atención el discurso posterior: si bien el máximo responsable del Banco Central de EEUU no cerró la puerta a un nuevo endurecimiento de la política monetaria, debido a la persistencia de ciertos riesgos inflacionistas, algunos expertos consideran que la decisión adoptada de ayer será el fin de una tendencia alcista en el precio oficial del dinero. En esta situación, la moneda comunitaria se apreciaba un 0,72% frente al billete verde y se cambiaba en 1,2882 dólares, lo que le acerca a su cota del 1,29.
Con la venta de divisas estadounidenses, los inversores se han sentido atraídos por otras monedas, como por ejemplo, el yen. A pesar del parón de la FED, el mercado asiático se ha visto animado por la publicación del dato de pedidos de maquinaria en Japón. En el segundo trimestre aumentaron un inesperado 8,9%, su mayor incremento desde el año 1989. Esta referencia se conoce tan sólo un día después de que el Banco Central de Japón (BoJ) anunciase que el volumen de créditos concedidos por la banca japonesa alcanzó en julio su máximo en 10 años. Ambas señales podrían llevar al instituto emisor nipón a incrementar los tipos de interés en su próxima reunión y por ello, el yen se revalorizaba un 0,5 frente al dólar.
La libra esterlina se ha convertido en otra de las protagonistas de la jornada. Los inversores apenas han reaccionado a la reducción del déficit externo británico, que se ha situado en línea con lo esperado, preocupados por el informe trimestral sobre inflación del Banco Central de Inglaterra (BoE). Su gobernador, Mervyn King, explicó que la subida de tipos de la semana pasada fue un movimiento preventivo motivado por el perfil de las expectativas de inflación a corto plazo. Los inversores consideran que estas declaraciones no tienen por qué implicar un aumento en el precio oficial de la libra, por lo que la moneda británica se ha enfriado, perdiendo un 0,33% frente al euro aunque ganando un 0,38% con respecto al billete verde.