En relación con la convertibilidad, las fábricas utilizan la mitad de insumos importados, pero los pagan sustancialmente más caros por la devaluación.
La fuerte caída de las importaciones fabriles, algo más de 60% durante 2002, y el proceso sustitutivo subsiguiente, llevaron a una reducción sustancial del componente importado en la industria. Así, por ejemplo el coeficiente que expresa la relación importación/valor físico de la producción, medido en volumen, bajó de 10,3% en 1997 a 5,5% en 2002.
Sin embargo, si la medición se realiza en precios relativos (incorpora el efecto de la devaluación) el resultado es diferente. Ese coeficiente se ubica en 9,6%, y en algunas ramas, como la textil, química y automotriz, la variación se dio en sentido inverso, y en una magnitud ciertamente significativa. Por ejemplo en textiles el coeficiente importador de 2002 fue de 12,8% contra el 8% de 1997.
Al señalar este comportamiento, un trabajo del Centro de Estudios para la Producción (CEP) de la Secretaría de Industria, destacó la presencia de dos movimientos que incidieron en el resultado. Por una parte, el hecho de que las importaciones cayeran más que la producción (60,8% contra 26,9%), mientras que por la otra, la comprobación de que los insumos importados se encarecieran más que la producción industrial.
“La devaluación de inicios de 2002 provocó una considerable sustitución de importaciones de insumos extranjeros por productos nacionales, pero el costo de los insumos que se continuaron importando aumentó drásticamente como proporción del precio final del bien”, precisó el trabajo del CEP. Por ejemplo, en textiles el aumento del coeficiente de importación (en pesos corrientes) fue producto de la evolución del tipo de cambio, ya que en términos físicos el coeficiente no tuvo mayor variación: el incremento del insumo resultó muy superior al encarecimiento del producto final.
Las ramas fabriles en las que la incidencia de los insumos importados (medidos a precios corrientes) resultó más fuerte fueron la automotriz (27,4%), química y aparatos eléctricos, mientras que las que trabajaron con menos componentes importados fueron: alimentos y tabaco (2,1%, en cada caso), refinanciación de petróleo y madera.
Los especialistas del CEP destacan que el 45% de la producción industrial trabajó con coeficientes de importación que no superaron 5,6%; 23% (cuero, calzado, vidrio y cerámica, celulosa y papel, metalmecánica, textil, petroquímica y plásticos) tuvieron una relación importación/producto de 5,6 a 13,6%, mientras que para el restante 32% (metálica, aparatos eléctricos, química, automotriz) los porcentajes superaron 13,6%. Esta diferencia de rangos señalaron que más allá de la generalización de la sustitución de importaciones, se mantuvo la relación existente entre el porcentaje de componente importado y la etapa de valor agregado.
A su vez, el estudio sobre la evolución de los precios demostró que los que más aumentaron entre 1997 y 2002 fueron los de refinación de petróleo (133,1%), automotriz (109,1%) y química (103,8%), ramas vinculadas a la exportación, mientras que aquellas dependientes del consumo interno experimentaron las variaciones más bajas: calzado, 16,3% y tabaco, 37,3%.
Este disímil comportamiento tuvo repercusión en la estructura exportadora. Por ejemplo, en pesos corrientes, el 51,6% de la producción automotriz se colocó en el exterior, proporción que llegó a 43,6% en el caso del cuero y a 39,5% en textiles. |