"Creemos que la política monetaria argentina persigue demasiados objetivos y esto hace cada vez más difícil lograr alguno sin sacrificar otro". Con esa contundencia, el UBS se mostró ayer muy crítico respecto de la política que persigue el Banco Central (BCRA) e hizo una dura advertencia sobre el deterioro de sus cuentas.
En un informe especial sobre la Argentina, el banco de inversión indicó que el complejo momento que vive la entidad quedó reflejada en sus últimas medidas. La preocupación que genera el balance cuasi fiscal impulsó un aumento en los encajes y puso límite al uso de efectivo en mano de los bancos. "De ese modo, delegó los costos de la contracción monetaria al resto del sistema financiero", indicó el UBS.
En este sentido, la entidad advirtió sobre las posibles consecuencias que traerán dichas medidas."El costo del crédito al sector privado puede aumentar y esto iría contra la promoción de financiamiento barato de viviendas", aseguró.
En su opinión, la cadena de resultados indeseados (inflación alta, suba de las tasas y deterioro ingresos) fue disparado porque los objetivos de la entidad estuvieron subordinados a la meta de un dólar fuerte, que a su vez generó un excedente de divisas.
Para contrarrestar esas consecuencias, el UBS identificó dos posibles soluciones: dejar flotar el tipo de cambio o que el Gobierno vuelva a comprar dólares con su superávit.
Y aunque el banco de inversión no niega que la política de dólar fuerte también trajo consecuencias positivas –una rápida acumulación de reservas y una mayor competitividad de las exportaciones–, advierte que en el mediano plazo, la política monetaria puede volverse más impredecible. "La inflación y las tasas de interés están relativamente altas y, en caso de turbulencias financieras, el balance del BCRA no se encuentra particularmente fuerte", concluyó el Banco.
Mayor oferta, menos tasa
En la licitación de ayer, el BCRA adjudicó $ 985 millones en Letras pese a que el monto inicial licitado era de sólo $ 200 millones. En la subasta se registró una sobre oferta de $ 1.277 millones, lo que permitió una baja de tasas en todos los plazos y segmentos.
Pese a que no hay en la semana vencimientos de Lebacs ni Nobacs, la entidad aprovechó la fuerte liquidez para esterilizar pesos. De lo adjudicado, $ 697 millones fueron en pesos a tasa fija y $ 288 millones, a tasa variable.
En Lebac nominales, la tasa a 154 días bajó de 8,39% a 8,30%; a 238 días, pasó de 9,95% a 9,90%, y a un año de plazo, descendió de 11,75% a 11,65%. En Nobac en pesos que ajustan por la tasa Badlar, para un año bajó de 1,30% a 1,15%, y a dos años, de 2,98% a 2,68%.
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