Por segundo día consecutivo,
el yen se ha vuelto a convertir en una de las divisas favoritas de los inversores. Después de los últimos datos macro publicados en Japón, se refuerzan los rumores que apuntan a que el Banco Central de este país podría subir los tipos de interés esta semana.
Por su parte, el euro cedía terreno después de conocerse que la encuesta PMI fue peor de lo esperada. La posibilidad de que el BoJ encarezca el precio oficial del yen esta semana comienza a cobrar fuerza. Hoy se ha conocido que el Banco Central de Indonesia ha aprobado la cuarta subida de tipos de interés en lo que va de año, con lo que se incorpora al conjunto de países asiáticos que en los últimos dos meses han decidido aumentar las tasas de referencia. Los analistas consideran que en este contexto, con un yuan revalorizándose a máximos desde julio del año pasado y con un brusco aumento de la inversión empresarial, el BoJ podría sumarse a las alzas en los tipos. Por ello, el yen se apreció un 0,4% frente al euro a primera hora de la tarde.
En el Viejo Continente, no ha sentado bien la publicación del PMI servicios de agosto, que bajó desde los 57,9 hasta los 57,1 puntos. Aunque el dato todavía se mantiene por encima de los 50, que supone una expansión de la actividad, fue peor de los 57,5 puntos previstos por los analistas. Esta referencia frenó la subida inicial que experimentó la divisa comunitaria a primeras horas de la mañana después de que se conociese que las ventas minoristas de la zona euro se incrementaron en julio un 0,6% respecto a junio y un 2,5% respecto a julio del año pasado.
Sin embargo, a pesar de esta subida, los expertos comienzan a especular con que el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá los tipos de interés en el 3%. Sobre todo después de que el economista jefe de la OCDE, Jean-Philippe Cotis, asegurase que la inflación en la zona euro está bien controlada. ?No hay indicios de que el encarecimiento de la energía esté provocando una oleada de aumento de precios?, según señaló Cotis, tras publicarse hoy que la OCDE había revisado al alza la previsión de crecimiento para el Viejo Continente, desde el 2,2% hasta el 2,7%.
En EEUU, en una nueva jornada carente de datos macro relevantes, el dólar aprovecho la debilidad mostrada por el euro para avanzar ligeramente. Los inversores estadounidenses celebraron que la OCDE haya mantenido la estimación de crecimiento de EEUU en el 3,6%, en un momento en el que se piensa que la economía de este país se está frenando. En esta situación, la moneda única cedió cerca de un 0,4% con respecto al billete verde y se cambiaba a 1,2798 dólares. El BCE fijaba el tipo de cambio oficial en 1,2810.