La posibilidad de que el primer ministro británico, Tony Blair, deje el poder antes de lo previsto, ha llevado a
la libra a perder terreno en sus principales cruces de monedas. El dólar, por su parte, avanzaba posiciones, tras publicarse unos datos macro mejor de lo esperado.
El Reino Unido vivió hoy una jornada de incertidumbre. La dimisión de dos ministros británicos refuerza la posibilidad de que Blair deje el Gobierno antes de las elecciones previstas para 2010. A la libra tampoco le ha sentado bien el dato de producción industrial de julio, a pesar de estar prácticamente en línea con lo esperado. De hecho, la producción manufacturera se incrementó dos décimas y dejó a la tasa interanual en el 1,2%, por encima del 0,7% esperado. En esta situación, la libra se depreciaba en torno a un 0,6% en su cruce con el dólar y casi un 0,4% con respecto al euro.
Al otro lado del Atlántico, el billete verde siguió con su racha alcista. Sobre todo después de publicarse que la productividad en las actividades laborales no agrícolas de EEUU aumentó en el segundo trimestre del año un 1,6% en comparación con el trimestre anterior y frente al 1,1% que indicaba el dato provisional. Los expertos esperaban que creciera hasta el 1,5%. Además, también se conoció que los costes laborales unitarios se revisaron al alza, situándose en el 4,9% en lugar de la subida del 4,2% prevista anteriormente. Con ello, el dólar se apreció cerca de un 0,3% frente a la moneda única. A primera hora de la tarde, el euro se cambiaba en 1,2778 billetes verdes y el Banco Central Europeo fijaba el tipo de cambio oficial en 1,2793.
En el Viejo Continente, la intervención del presidente Bundesbank, Alex Weber, no consiguió salvar al euro. Ni si quiera a pesar de que señaló que el BCE seguirá subiendo los tipos de interés si se mantiene la recuperación económica en la zona euro. Weber aseguró que la autoridad monetaria del Viejo Continente aún no ha decidido si pondrá fin a la subida de tasas antes de que acabe este año, pero todo apunta a que el mercado ya da por descontado este panorama. En la zona euro también se hicieron oficiales los pedidos de fábrica en Alemania correspondientes al mes de julio, que subieron un 1,8% por encima del 1% previsto, debido a un incremento de las órdenes de exportación.
En Japón, el yen frenó el fuerte avance que experimentó en las dos sesiones anteriores impulsado por el aumento en inversión empresarial que se conoció a principios de semana. Una referencia que reavivó la posibilidad de que el Banco Central japonés incremente los tipos de interés en su próxima reunión.