El mercado de divisas vivió una jornada algo volátil. Al comienzo de la sesión, la moneda comunitaria ganaba posiciones frente al billete verde después de las palabras de uno de los miembros del Banco Central Europeo (BCE) que apostaba por nuevas subidas en los tipos de interés en la zona euro, para luego perder fuelle.
El dato del déficit comercial estadounidense que se apuntó una cifra histórica, no consiguió frenar los avances que el billete verde se apuntaba poco antes de que cerraran los mercados del Viejo Continente. El déficit comercial de Estados Unidos en bienes y servicios se amplió hasta una máxima histórica de 68.000 millones de dólares en julio ya que el repunte del petróleo elevó la factura energética del país hasta su nivel más elevado de la historia. Este dato implica que el gasto interior en EEUU sigue avanzando, aunque las importaciones también están al alza. Esta referencia se conoce antes del encuentro que este fin de semana reunirá a los países del G-7, en la que se discutirá sobre los tipos de interés.
Al principio, las palabras de Nicholas Garganas se recibieron con optimismo hacia la moneda de la zona euro, puesto que este miembro del BCE ha asegurado que tanto la economía como la inflación van a crecer por encima de las expectativas. Garganas apostaba por nuevas subidas de tipos, algo que ya adelantó el presidente de la máxima autoridad monetaria en la eurozona, Jean-Claude Trichet.
Pocos minutos antes de que cerraran las bolsas europeas, el dólar ganaba terreno al euro y se apreciaba cerca de un 0,1%. La divisa comunitaria se cambiaba en 1,2689 dólares. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2709 dólares.
La libra esterlina también se ha hecho un hueco entre las monedas más alcistas. El IPC del Reino Unido creció cuatro décimas en agosto, superando en una las previsiones de los analistas, y dejando la tasa interanual en un 2,5%, la más alta desde enero de 1997. Este dato ha disparado las expectativas de que se puedan producir nuevas subidas en los tipos de interés por parte del Banco de Inglaterra tras la sorpresa que dio hace semanas al elevar en un cuarto de punto las tasas cuando pocos lo esperaban. La moneda británica lograba apreciarse un 0,5% frente al billete verde y algo más de un 0,5% frente a la divisa comunitaria.
El yen no ha tenido un respiro. Los datos que se han conocido estos días en Japón no han animado a los inversores hacia la compra de divisas niponas. Hoy se ha conocido que el índice de confianza del consumidor de julio ha caído hasta los 47,6 puntos frente a los 49 esperados. Este indicador lleva varios meses perdiendo terreno desde que alcanzara los 50 puntos en abril, el valor más alto desde 1990. La moneda japonesa se depreciaba un 0,1% frente al dólar y se mantenía prácticamente plana frente al euro.