Por DANIEL MONTERO
El cierre de 2003 está albergando dos escenarios que rara vez se dan al mismo tiempo en los mercados, según los expertos. Por un lado, se está produciendo una caída del dólar frente a las divisas más importantes del mundo, pero en paralelo se gesta una mejora macroeconómica. Estas dos circunstancias han provocado que el oro, el metal precioso más seguido, cotice en máximos desde 1996. Además, el níquel está en máximos desde 1989 y el platino, de 1980, con jugosas plusvalías para todos en lo que va de ejercicio.
Esta espectacular rentabilidad durante el presente ejercicio se dispara en algunos metales concretos como los no pertenecientes al selecto grupo de preciosos: el cobre, el níquel, el aluminio y el zinc, presentan avances de más de dos dígitos porcentuales. El níquel, incluso, gana más de un 80% desde comienzo de año.
Las causas de este auge son diversas, según los expertos consultados por INVERTIA. Víctor Flores, de HSBC Securities en Nueva York, explica que a este tipo de materiales le ha favorecido la mejora mostrada por la economía mundial, que ha aumentado su demanda. “Cuando se acelera el crecimiento económico, sube la demanda de estos materiales”, explica Flores, ya que resultan esenciales para la fabricación de muchos bienes manufactureros como los teléfonos móviles, las unidades de aire acondicionado, las tuberías de agua o los motores para automóviles.
Por su parte, Kamel Naqdi, del departamento de análisis de metales de Barclays Bank, coincide desde Londres en apuntar a la mejoría económica global como motivo para este repunte. Sin embargo, añade que la fuerte demanda del mercado chino (cuya economía está viviendo un fuerte resurgir), es también primordial para explicar el alza de los precios. Además, algunos precios también se han visto inflados por problemas laborales en las empresas productoras. En este sentido, se han producido diversas huelgas durante todo el año en algunas compañías chilenas productoras de cobre. Asimismo, actualmente se viven problemas en la empresa Falconbridge, cuarta mayor productora de níquel del mundo.
En el caso de los metales preciosos, la razón para el repunte se encuentra en la debilidad del dólar y en menor medida en el miedo a atentados. En el lado negativo, el paladio ha sido la excepción que confirma la regla y ha perdido un 11%, hasta cotizar en su nivel más bajo en seis años. Los expertos explican que hay que tener en cuenta que entre 1997 y 2001 su precio se multiplicó por 13.
En un reciente informe, Frank E. Holmes, estratega jefe de inversiones de US Global Investors, cita numerosas razones que han colocado al oro como un objetivo de inversión. Entre ellas, la debilidad de los últimos meses del dólar, la caída de los últimos años de la renta variable, la reducción de producción por parte de las compañías productoras de oro, la continua demanda del metal amarillo y el renovado interés por parte de algunos fondos de inversión. Como riesgos para el oro se refiere a la venta de reservas por parte de los 15 Bancos Centrales de Europa tras su acuerdo de septiembre de 1999, una hipotética mejora del dólar, un alza en los tipos de interés, una ralentización de la economía china o una contracción del déficit estadounidense.
Recorrido aún al alza
Flores, de HSBC Securities, pronostica un precio medio para el oro durante 2004 de 425 dólares por onza, “por lo que en algún momento podría alcanzar los 450 dólares o incluso superarlo”. La entidad ScotiaMocatta, parte de Scotia Capital y una división de The Bank of Nova Scotia, sostiene que “el oro aún tiene aún recorrido al alza antes de entrar en un periodo de sobrecompra”. Por ello, apuesta porque si se rompe con convicción el nivel de los 411 dólares por onza (actualmente cotiza en 405 dólares) hay posibilidades de romper los máximos de 1996, que están en 417 dólares.
Desde Barclays Bank se espera que el dólar se estabilice en 2004, por lo que Naqdi pronostican cierta debilidad en el precio del oro. También prevé que el cobre, níquel, aluminio y zinc “mejorarán también sus precios en 2004, ya que todo apunta a una mayor mejora económica”. Desde la entidad británica Standard Bank se apuesta por una continua mejora en el precio de estas metales base, especialmente del aluminio y el níquel, mientras que el cobre podría estar algún tiempo en un rango más estrecho. |