El mercado de divisas volvía hoy tras la reunión del G-7 en la que, contra todo pronóstico, el yen no fue mencionado en el comunicado oficial y se desatendió a las quejas de los países occidentales que pedían una mayor flexibilización de la moneda china. El billete verde se desinflaba en la jornada de hoy tras conocer el dato del déficit por cuenta corriente que registró su segunda mayor cota de su historia.
El déficit estadounidense por cuenta corriente ha rozado su récord en la historia económica de EEUU. Este hecho no le sentaba demasiado bien a una moneda que ha vivido unas jornadas bastante volátiles y que despedía la sesión del viernes con ligeros avances. El déficit por cuenta corriente de EEUU se ha ampliado en el segundo trimestre de 2006 de 213.200 hasta 218.400 millones de dólares, cuando los analistas esperaban un repunte hasta 214.000 millones. El dólar, tras este dato, se desinflaba en sus principales cruces y se depreciaba frente al euro cerca de un 0,4%.
En la zona euro también se contaba con datos macroeconómicos que engordaban la agenda. Hoy se conocía que la producción industrial de la zona euro cayó en julio ya que los descensos de la producción en Francia e Italia contrarrestaron el aumento de actividad en Alemania. La producción industrial cayó un 0,4% en julio con respecto a junio. Los analistas habían estimado que la producción aumentaría un 0,3% en julio. Sin embargo, los inversores no dieron demasiado peso a esta referencia y tras los ligeros descensos con los que terminó el euro la semana pasada, el rebote se dibujaba en el marco del mercado de divisas. La moneda comunitaria se cambiaba en 1,2682 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,2655 dólares.
El yen lograba mantener su pulso con la moneda estadounidense. A pesar de lo que esperaba el mercado, la divisa japonesa no fue mencionada en el comunicado oficial del G-7. La recomendación de una mayor flexibilidad en el manejo de sus divisas quedó circunscrita a las economías emergentes y el dedo acusador singularizó a China. Lo cierto es que sin evidencias de que el Banco de Japón (BoJ) haya estado interviniendo en el mercado de divisas nada se puede alegar sobre la falta de flexibilidad en la gestión del yen. La moneda japonesa conseguía mantenerse prácticamente plana frente al billete verde y se depreciaba casi un 0,4% frente a la divisa comunitaria.