
Por FLORENCIA DONOVAN - Atrás quedaron los tiempos en los que en la mesa del Banco Central (BCRA) cada licitación de Letras se vivía con nerviosismo. Y es que, en menos de un año, la autoridad monetaria logró extender la vida promedio de su cartera en un 50%, y descomprimir así su gran cantidad de vencimientos de títulos.
A diferencia de lo que sucedía hasta hace algunos meses, cuando el BCRA tenía cerca de 21% de su cartera a menos de un mes de plazo, hoy la autoridad monetaria tiene sus vencimientos bien distribuidos en el tiempo. Sólo 5% de su portafolio de títulos tiene un plazo residual de menos de un mes, mientras que más del 45% vence a más de un año de plazo, contra 36% de febrero de este año. En el mercado coinciden que fue en gran medida gracias al lanzamiento de sus Notas a tasa variable, las Nobac, a uno y dos años de plazo, que el BCRA logró ampliar la duration de su cartera de los casi 240 días a comienzos de 2006, a más de 365 días. Claro que el alargamiento de la vida del portafolio también tuvo su precio, ya que, en la actualidad, cerca del 66% de los títulos del BCRA en circulación son a tasa variable, contra el 33% de comienzos de año. Esto implica que la entidad que preside Martín Redrado estará sujeta a los vaivenes que registre el costo del dinero en el mercado, y que podrían tanto incrementar como reducir el costo de su cartera de títulos.
En lo que va del 2006, sin embargo, la autoridad monetaria viene consiguiendo mantener relativamente estable el costo promedio de su portafolio en, aproximadamente, 6% anual, aún a pesar de que se registró una fuerte presión del mercado por una suba de tasas. Lo que se manifestó particularmente a través de la Badlar de bancos privados –la tasa de plazos fijos mayoristas a 30 días de plazo–, que pasó de cerca de 6% a más del 9% anual, en el período.
Con viento de colaPor un lado, las menores expectativas de inflación jugaron a favor de este objetivo. Según un informe del Banco Río, el retorno de las Lebac a tasa fija se movió en los últimos meses, en línea con las menores proyecciones de suba de precios por parte del mercado. "Mientras las expectativas de inflación a un año vista, según estima el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado), cayeron a 11,2% anual en agosto, desde el 12% de mayo, la tasa de corte de la Lebac a un año se redujo a 11,54% desde un 12% en el mismo período", subraya el Río.
Por otro lado, la fuerte demanda que registraron las Nobac entre los inversores institucionales – primero, de bancos internacionales, y ahora, de entidades que manejan fondos del sector público–, también ayudó a que el BCRA redujera el spread o adicional que paga por sobre la Badlar, para colocar sus títulos. Así, mientras que en febrero pagaba un premio de más de 5,5% por encima de la Badlar por su Nobac a dos años, en la licitación de ayer, apenas convalidó un 2,66%.
La menor concentración de vencimientos, a su vez, genera una suerte de círculo virtuoso. Hoy el Central puede darse el lujo de no adjudicar todas las propuestas que el mercado le hace, y ser más selectivo a la hora de definir el precio de corte de sus letras, debido a que ya no tiene la exigencia de cubrir grandes cantidades de títulos, como antes, que tal vez en sólo un mes debía colocar Lebac por más de $ 5.000 millones.