Los mercados emergentes volvieron a moverse ayer en un clima de marcada inestabilidad. La jornada arrancó dando muestras de que la aversión al riesgo, reactivada una semana antes, seguía profundizándose con bajas generalizadas, y terminó como para ilusionarse con que la corrección de precios podría haber concluido, algo que deberá confirmarse desde hoy.
La presunción optimista toma en cuenta el vuelco que la mayoría de las plazas mostraron desde la mitad de la rueda en adelante, luego de haber comenzado la jornada profundizando las pérdidas con que habían cerrado la semana anterior. Fue cuando una ola de ventas y salida de fondos hizo subir 14 puntos la tasa de riesgo país de México, 28 puntos la de Brasil y 39 puntos la de la Argentina, una diferencia nominal que se iguala cuando se mide el fenómeno en porcentaje.
Pero, básicamente, parte de observar que el rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos llegó ayer a su menor nivel en 7 meses, lo que actuaría como un impulso para que los grandes fondos se lancen a buscar próximamente mejores retornos y, por esa misma razón, vuelven a tomar posición en papeles emergentes.
La tasa del bono a 10 años de los Estados Unidos, que hace sólo una semana estaba en 4,80% anual, cerró ayer a 4,54% tras un nuevo retroceso, su nivel mínimo desde el 4,52% de rendimiento que mostró el 22 de febrero último. Con todo, sigue lejos del mínimo anual que alcanzó el 17 de enero, cuando cayó a 4,32 anual, aunque más lejos aún de su máximo del 5,25% de fin de junio.
Lo concreto es que, hasta aquí, la baja en el rendimiento de los bonos estadounidenses la está logrando capitalizar Wall Stret. Ayer, por caso, el índice S&P (el más abarcativo de ese mercado) alcanzó un nuevo máximo en 5 años y medio, mientras el Nasdaq, de acciones tecnológicas, avanzó 1,36%, y el Dow Jones ganó 0,59%, para cerrar en los 11.575,81 puntos, a sólo 150 puntos de su máximo histórico, alcanzado el 14 de enero de 2000.
Todos estos récords fueron alimentados por la caída que el precio del petróleo acumula en el mes (14%) y la menor presión inflacionaria que causaría sobre la economía de EE.UU. Esto, a su vez, no haría necesario que la Reserva Federal vuelva a tocar la tasa de referencia por largo tiempo.
El clima de inestabilidad emergente quedó a la vista en la tendencia a la baja que volvieron a mostrar los bonos (aunque fue muy acotada entre los argentinos, recuperados sobre el cierre), en la debilidad del real brasileño (se depreció otro 0,5%), en el derrumbe de 3,48% de la Bolsa rusa y en la caída del 1,47% del Merval porteño, llevado por la baja del 2,09% de Tenaris.
Pese a todo, en la Bolsa los operadores no pierden la calma. "El mercado de acciones tiene con qué ir para arriba, pero necesita que ingresen más capitales. Es cuestión de seguir teniendo paciencia", opinó Ricardo Maied, director de Federal Bursátil.
Javier Blanco
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