Los buenos precios que los principales productos de exportación han mostrado en los últimos años, por el denominado boom de las commodities, explican la mitad del saldo favorable que muestra la balanza comercial argentina tras la devaluación, una situación que pareció consolidarse a comienzos de 2003, cuando alumbró la administración Kirchner.
"La mitad puede adjudicarse a un «efecto precios», es decir, a que nos pagan más que antes por lo mismo que les vendemos. La otra es esfuerzo exportador puro", explicó el economista jefe del Banco Credicoop, Leonardo Bleger, al argumentar aquella conclusión. Sin embargo, no cree que esto pueda tomarse hoy como una debilidad, toda vez que juzga el actual nivel de precios exportables como "sostenible", por la firme expansión de China e India.
Bleger, quien disertó durante un encuentro con la prensa el pasado fin de semana en la localidad bonaerense de Chapadmalal, terció así con una posición intermedia en la polémica que se abrió en los últimos meses sobre el desempeño exportador argentino.
Mientras la versión oficial destaca el dinamismo que muestra el proceso exportador y pone el acento sobre el récord en ventas por US$ 45.000 millones que se proyecta para el año en curso ("con tasas de crecimiento que casi duplican a las del PBI de estos últimos tres años", subrayó la ministra de Economía, Felisa Miceli, en un reciente discurso), otros analistas privados ponen el ojo sobre la pérdida de participación que está teniendo la Argentina en los últimos años respecto del comercio mundial.
En esta línea se ubican trabajos de la Fundación Mediterránea, o de especialistas como el secretario de Planeamiento Estratégico de la Presidencia en la última etapa menemista, Jorge Castro.
Un reciente informe de la Mediterránea apuntó que, pese a que las exportaciones argentinas crecieron un 52% en los últimos cinco años, esa impactante cifra "pierde fuerza cuando se la compara con el incremento total de las exportaciones mundiales, que en igual lapso fue del 60%. Esto hizo que el país siguiera perdiendo participación en el comercio mundial y frente a países vecinos como Brasil y Chile".
Castro suele repetir que la ponderación argentina en el comercio mundial, que promedia hoy el 0,4%, "es levemente inferior a la que tenía en 1998, y su contribución en América latina, inferior a la que tenía hace 15 años: 7% v. 9% de entonces".
Comparaciones
La mirada de Bleger aparece como una tercera posición. Si bien al comparar la experiencia argentina con la de otros países de la región (ver infografía) admite que ésta es claramente inferior a la de Brasil, destaca que es "comparable a la de Chile, superior a la de México y parece estar ganando dinamismo".
También observa que, analizando la evolución de un índice de cantidades exportadas elaborado con datos de la Organización Mundial de Comercio, durante los últimos 20 años, se observa que la Argentina tuvo un mejor desempeño que la media mundial. Y subraya la creciente diversificación de mercados: "Si vemos la información de exportaciones por bloques económicos en los últimos 10 años, se nota que cayeron las ventas al Mercosur, subieron levemente las ventas al Nafta y la zona del euro y bastante más los envíos a China; pero los que se duplicaron, con fuerte incremento de 2002 a esta parte, fueron las ventas destinadas a nuevos mercados como la India, Rusia, Perú, Egipto, Venezuela, Sudáfrica y Argelia", lo que aleja al país del riesgo que implica tener pocos clientes y muy concentrados.
Para Bleger, la Argentina tiene un desempeño exportador bueno en minería, autos y productos agropecuarios, pero muy pobre en carnes, y con tendencia a desaparecer en petróleo y gas, a partir de las restricciones energéticas que enfrenta.
Y debería incrementar su apoyo a las pymes exportadoras, que perdieron participación porcentual en los envíos globales (representaban 9,6% en 2000 y cayeron al 8,3% en el último año y medio), especialmente porque mientras las exportaciones de las grandes empresas venden a un promedio de US$ 353 por tonelada, "las medianas lo hacen a razón de US$ 608 y las micro y pequeñas por US$ 943 la tonelada", un indicador del valor que agregan este tipo de compañías a sus exportaciones, contra el escaso provecho que se obtiene "de las ventas a granel".
"Cualquier política exportadora no debería dejar de tener presente este dato", recomendó Bleger.
Por Javier Blanco De la Redacción de LA NACION
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