"Era un día que pintaba para el olvido hasta que S&P nos dio la buena nueva." El breve, pero contundente, comentario de un experimentado operador graficó la tónica de la jornada financiera que abrió ayer la semana y el mes.
La rueda de negocios transcurría con la misma chatura de la mayoría de los últimos días, con un volumen de operaciones que el Día del Perdón judío ayudó a reducir, hasta que la decisión de la calificadora Standard and Poor s de mejorar la nota asignada a la Argentina como deudor sacudió la modorra y, aunque no dio mucho impulso a los negocios, bastó para tonificar los precios.
El efecto se sintió entre los bonos, principales beneficiados por el dictamen de la evaluadora, y las acciones. Quedó a la vista en los precios por el alza que mostró el índice Merval de 0,40 a 0,84% una vez conocida la novedad y la nueva mejora en la cotización que registraron los bonos que habían abierto estables. Se trató apenas de un efecto precios, ya que el monto de negocios creció poco y nada al punto que, en la Bolsa de Comercio, apenas se terminaron negociando $ 28 millones en acciones locales y sólo 182 millones en títulos públicos, casi la mitad que lo que se registró en las últimas jornadas.
Las acciones que protagonizaron la rueda fueron Tenaris y Petrobras que registraron operaciones por $ 4,6 millones (o sea, un 16% del total) cada una. A ellas se acopló Siderar, que acaparó el 7,14% del total y sorprendió con un alza del 5,45%, mientras que Alpargatas avanzó un 1,78%; Tenaris, 1,46%, y Transener, 1,39 por ciento.
Entre los bonos, las mejoras promediaron un 0,3% y sobresalió el alza de los cupones (el instrumento que mejor rindió en septiembre) que ganaron entre un 0,81 y un 1,33%, según la moneda.
Ahora la expectativa del mercado está radicada en el impacto que la mejor nota de S&P podría tener en el ánimo de los inversores del exterior. De incrementarse el apetito por riesgo argentino, como se espera, "estamos en la víspera de nuevas mejoras", vaticinó un reputado operador.
Polémica por el nuevo Merval
Pero la discusión en el mercado volvió a estar centrada en la readecuación del índice Merval que, como anticipó LA NACION el sábado pasado, deja al mercado más dependiente de los vaivenes del petróleo, entre otras cosas, por sumar a su composición a la casa matriz de Petrobras.
La polémica se disparó porque más del 50% del nuevo índice líder está representado por firmas ligadas al sector petrolero, lo que acrecienta el temor a que la Bolsa sufra altibajos alejados de la realidad económica del país. "Parece mentira que vayamos a tener un indicador con más concentración de papeles petroleros que Venezuela, un neto exportador del crudo", dijo algo inquieta Mariana de Mendiburu, analista de la Compañía Inversora Bursátil.
Javier Blanco
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