
Por FLORENCIA DONOVAN - Pese al impulso que demuestran las Pymes, las grandes empresas siguen concentrando la mayor parte del crédito bancario. De hecho, sólo 5% de los deudores del sistema financiero responde hoy por el 91% de los préstamos otorgados por los bancos a personas jurídicas. En teoría, una menor concentración del crédito jugaría a favor de la solvencia del sistema financiero, al garantizarle una mayor atomización del riesgo.
Por ahora, no obstante, ésta parece ser una condición estructural del sistema bancario local ya que, de acuerdo con un informe elaborado por la consultora AMF, la relación entre cantidad de deudores y préstamos se modificó sólo levemente en los últimos años.
Desde julio del 2005 hasta julio de este año, el crédito al sector privado aumentó en $ 15.790 millones. Cerca del 54% del financiamiento fue absorbido por individuos, mientras que las personas jurídicas, un universo de 9.560 empresas, demandaron los restantes $ 7.316 millones.
Un año atrás, en julio del 2005, cerca de 3.680 empresas, el 4% del total, captaban alrededor del 92% del crédito bancario destinado a la inversión. Para julio de este año, se habían incorporado aproximadamente 1.000 empresas nuevas, lo que se tradujo en una absorción adicional de $ 6.050 millones. Sin embargo, poco cambió en términos de concentración.
Avance lento"Los datos muestran que son las grandes empresas las que toman gran parte del financiamiento bancario y que, por otro lado, persiste un racionamiento para aquellas firmas inscriptas en el segmento Pyme", explica Gustavo Perilla, de AMF, para quien "se va a requerir un crecimiento superior de las Pymes para que peleen por una porción más grande del crédito".
En los bancos reconocen que la demanda de financiamiento de las Pyme aumentó de forma sostenida, pero advierten que todavía se trata de una base de empresas relativamente pequeña. Y es que muchas de las compañías chicas que recurren hoy al sistema financiero en busca de fondos se encuentran con trabas formales, propias de las dificultades que sufrió el sector durante la crisis del 2001.
Un alto número de empleados en negro, deudas impositivas, problemas con la Anses, o financiaciones en mora con el sistema financiero son sólo algunas de las trabas que debe superar este segmento de compañías para poder ser sujetas de crédito en los bancos.
Competencia en ascensoLas grandes empresas, entretanto, no parecen dispuestas a ceder participación y se muestran ahora incluso más propensas a tomar fondos del sistema financiero local, a diferencia de lo que sucedía en la convertibilidad, que recurrían también al mercado de capitales, o a líneas de préstamos del exterior.
Según la Encuesta Cualitativa Industrial difundida por el INDEC, con datos a agosto, poco más de la mitad de los empresarios se inclinaba por financiarse en bancos (contra un 44% del 2005), al tiempo que sólo 20% dijo utilizar fondos propios, y 15% de los encuestados afirmó hacer uso del crédito a proveedores.
"Por más que las Pymes absorban más financiamiento, al aumentar su demanda, las grandes empresas también siguen traccionando", subrayó Perilla. Las bajas tasas de interés y el temor nuevamente a asumir descalces de moneda, cuando la mayoría de las compañías tienen ingresos en pesos, son algunas de las razones detrás de esta tendencia que llevó a varias grandes compañías a optar por fondearse en los bancos.