La brecha de ingresos promedio per cápita familiar (cuánto dinero llega a cada hogar, dividido por sus integrantes) entre el 10% de la población más rica y el 10% de menores recursos fue de 31 veces en el segundo trimestre del año. El índice, si bien es reflejo de un alto nivel de desigualdad, mejoró con respecto a los períodos anteriores: en el segundo trimestre de 2005 la diferencia era de 37 veces, y en los primeros meses de este año, de 36 veces.
Los datos surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y fueron difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Lo expresado por esos números podría graficarse contraponiendo la realidad de un chico de un barrio porteño de clase media alta, cuyos padres pueden destinar 1695 pesos por mes para bienes y servicios, con la vida de otro niño, de una localidad del conurbano, para quien su familia apenas dispone cada mes de 54 pesos para sostenerlo.
Esas cifras en pesos representan el ingreso promedio per cápita familiar para los dos extremos de la pirámide, en los 28 centros urbanos que abarca la encuesta. El 10% mejor posicionado recibe el 35% de los ingresos, mientras que el decil más bajo percibe el 1,1 por ciento. El 40% más pobre se queda con el 12% de los recursos y recibe menos de $ 264 por mes. Otro 40% percibe entre ese monto y $ 700, y se queda con el 35,7% de la torta, en tanto que el 20% más pudiente captura el 52,3 por ciento.
Según el Indec, hubo una leve mejora del llamado coeficiente de Gini, que fue de 0,483 en el segundo trimestre. Se trata de un índice que, cuanto más se acerca a 1, mayor desigualdad refleja entre los distintos estratos de la pirámide, en tanto que un hipotético índice 0 significaría que todos perciben iguales recursos. Un año atrás se había ubicado en 0,494. Según evaluó Ernesto Kritz, director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), la mejora fue escasa: "Entre los segundos trimestres de 2005 y de 2006, el desempleo cayó tres puntos y el coeficiente bajó un punto; el efecto distributivo de la caída del desempleo no se hace sentir tanto".
Kritz consideró que en un país con una razonable distribución, el coeficiente se ubica en alrededor de 0,30.
Los datos del Indec reflejan también una mayor cantidad de ocupados en los hogares de pocos recursos. Eso explicaría por qué, mientras que la brecha cae con respecto a 2005 si se observan los ingresos por hogares, las diferencias, en cambio, se amplían cuando se trata de los ingresos individuales.
El 47,1% de las personas recibe algún ingreso y, de ellas, el 40% que menos gana percibe el 13,1%, en tanto que el 20% mejor ubicado se queda con el 50,4 por ciento. La brecha entre el 10% que más percibe y el menos favorecido es en este caso de 26,04 veces, contra un índice de 24,8 de un año atrás.
Entre los hogares, el 10% más rico se queda con el 32,5% y el 10% más pobre, con el 1,6% del ingreso.
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