La Reserva Federal probablemente mantendrá los tipos de referencia en el 5,25% por tercera reunión consecutiva, por lo que el interés estará en el comunicado oficial, en el que se buscarán pistas sobre la evolución futura del precio del dinero. Los analistas sospechaban que la Fed podría mantener un lenguaje que indique una tendencia a endurecer las tasas de referencia, por lo que el billete verde recuperaba el fuelle perdido en los últimos días de la semana pasada. Según un sondeo publicado en el Financial Times la mayoría de los gestores de fondos de EEUU creen que la Fed reanudará las subidas de tipos de interés en los próximos seis meses.
Además, los inversores no sólo fijaban su atención en el miércoles sino que sus ganas de datos les llevaba a mirar también al viernes cuando se publicará el PIB adelantado del tercer trimestre en EEUU. Se espera un número en le entorno del 2 %, por debajo del 2.6 % del segundo trimestre, y una sorpresa negativa haría sin duda reconsiderar el escenario de bajadas de tipos que se estuvo manejando hasta finales de septiembre, lo cual a su vez tendría un claro impacto negativo en el dólar.
En la zona euro las referencias macro también brillaban por su ausencia. Pero los operadores se mostraban igual de agoreros que en el caso de EEUU y se inclinaban por los vaticinios, fijando su atención en el índice IFO de clima empresarial en Alemania, que se publicará el próximo miércoles, y de la que se espera confirme las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá su sesgo alcista más allá de la subida de tipos hasta el 3,50% que se espera para diciembre.
Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, el dólar se apreciaba algo más de un 0,5% frente a la divisa comunitaria. El euro se cambiaba en 1,2547 dólares. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2556 dólares.
El yen se desinflaba. La moneda japonesa terminaba la semana pasada prácticamente plana en sus principales cruces, pero comenzaba ésta perdiendo fuelle. El abaratamiento del yen era celebrado por las empresas exportadoras. La moneda nipona se depreciaba cerca de un 0,6% frente al billete verde y se mantenía prácticamente plana frente a la divisa comunitaria.