Aunque se da por hecho que la FED no va a mover ficha mañana - una subida de tipos cogería al Mercado por sorpresa y podría precipitar el colapso del mercado inmobiliario - los operadores esperan que el anuncio de la decisión venga acompañado de una nota que confirme que el sesgo de la política monetaria en el banco central americano sigue siendo alcista. No se descarta que se reconozca el efecto de la caída en los precios del crudo sobre las expectativas de inflación, pero en términos generales se espera que se otorgue mayor peso a los riesgos sobre la inflación que a los peligros de una desaceleración en la actividad.
En la zona euro si que se contaba con referencias macro, pero éstas no eran suficientes para desbancar la atención que el mercado ponía sobre la Fed. Los pedidos industriales subieron un 3,7% en agosto respecto a julio y un 14,3% con respecto al mismo mes de 2005. Pero ni esta subida lograba que el euro se apreciara frente al dólar, aunque sí para mantenerlos en tablas. El euro se cambiaba en 1,2550 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,2541 dólares.
La libra perdía terreno tras conocerse un dato del sector manufacturero peor de lo previsto. La Confederación de la Industria Británica informaba de una pronunciada caída en la demanda, tanto doméstica como desde el extranjero, además de un retroceso en los niveles de optimismo. El mercado esperaba que se produjera una ligera mejoría. A pesar de este deslucido dato, se espera que el Banco de Inglaterra eleve sus tipos de interés del 4,75 al 5,0% en noviembre en respuesta a la elevada cota de inflación existente. La moneda británica se mantenía prácticamente plana en su cruce con el dólar y se depreciaba cerca de un 0,1% frente a la moneda única.