Era de esperar que
la divisa comunitaria ganase terreno en su cruce con el dólar, el día después de que la Fed disipara los temores inflacionistas en EEUU y mantuviera los tipos de interés en el 5,25%. Además, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, declaraba hoy para reiterar el
sesgo alcista de la política monetaria del máximo organismo en política monetaria de la zona euro. El billete verde no sólo se depreciaba frente al euro, sino que también perdía fuelle frente al yen.
El mercado lo esperaba, los analistas y expertos ya lo habían anticipado, pero lo que el mercado esperaba con avidez era el comunicado que acompañó a la decisión sobre los tipos de interés que la Fed anunció ayer. La Reserva Federal no sólo mantuvo las tasas de referencia en el 5,25%, sino que subrayó que la economía debe crecer a un ritmo moderado y que las tensiones inflacionarias se irán reabsorbiendo.
De este comunicado, los inversores comenzaron a pensar que mientras el equilibrio entre los riesgos para los precios y el crecimiento se mantenga, no se deben esperar movimientos en el precio oficial del dinero. Por otra parte, una subida de tipos ahora podría darle al mercado inmobiliario un empujón que convirtiese lo que hasta ahora es una "retirada ordenada" en una desbandada que podría terminar en recesión. Los datos macro que se conocían hoy en EEUU pasaban un poco por alto.
El número de personas que solicitaron por vez primera prestaciones por desempleo en Estados Unidos aumentó en 8.000 hasta 308.000 en la semana del 15 al 21 de octubre, algo que no inyectaba demasiado optimismo en el mercado. Pero no era la única referencia macro con la que contaba el dólar.
En la cotización del billete verde pesaba más la decisión y el comunicado de la Fed que algunos de los datos macro que se publicaron hoy. Así, el avance de los pedidos de los bienes duraderos en septiembre del 7,8% mensual, muy por encima de lo previsto, y la subida del 5,3% de las ventas de viviendas nuevas también superando las previsiones, pasaban de puntillas por el mercado de divisas.
En la zona euro se contaba con las palabras de Trichet, quien volvía a resaltar la necesidad de vigilar el rápido crecimiento de esta variable, especialmente en las condiciones actuales de aceleración del crecimiento y fuerte actividad en los mercados inmobiliarios en algunos países. De sus declaraciones, algunos podrían interpretar que una nueva subida de tipos podría vivirse de nuevo en la eurozona.
Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, la divisa comunitaria se apreciaba cerca de un 0,4% frente al billete verde y se cambiaba en 1,2665 dólares. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2653 dólares.
El dólar no sólo perdía fuelle frente al euro, sino que también se depreciaba frente a la divisa nipona y perdía algo más de un 0,2%.