Los números rojos volvían hoy a teñir la cotización del euro. La divisa comunitaria perdía fuelle frente al dólar después de los avances que había protagonizado en las últimas sesiones de la semana pasada.
Los datos macroeconómicos que se publicaban en EEUU reavivaban al billete verde que vivía la resaca del viernes con algo más de fuerza en su cruce con el euro. La libra, por su parte, lograba repuntar.
El PIB adelantado de EEUU del tercer trimestre dejó un mal sabor de boca para el dólar, pero hoy comenzaba una nueva semana con nuevas referencias macro. El PCE subyacente del mes de septiembre en EEUU, la medida preferida de inflación de la Reserva Federal (Fed) subía en septiembre un 0,2% mensual y un 2,4% interanual, cuando los analistas esperaban que el dato se situara en una cota inferior. Esta cifra despertaba a los inversores que volvían de un fin de semana en el que se había hecho a la idea de que la Fed no volvería a subir las tasas de referencia en un tiempo. El dólar reaccionaba con algo más de fuerza y se apreciaba frente al euro que no contaba con ningún dato de relevancia.
Además, en EEUU también se contaba también con el dato del gasto del consumidor que se elevó en septiembre un 0,1% con respecto al mes anterior, su menor subida desde 2005. Esta referencia que supondría una especie de reafirmación de que la economía estadounidense se encuentra algo estancada quedaba eclipsada por el dato de los ingresos personales que el pasado mes subieron un 0,5%.
La ausencia de datos macroeconómicos en la zona euro se perfilaba positiva para la divisa comunitaria a primeras horas de la sesión en el mercado de divisas. Sin embargo, la publicación del PCE subyacente de EEUU hizo que las tornas se giraran y la moneda única se depreciaba cerca de un 0,1% frente al billete verde y se cambiaba en 1,2716 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,2717 dólares.
Las aprobaciones de hipotecas en Reino Unido alcanzaban en septiembre su cota más alta desde principios de 2004, según el Banco de Inglaterra (BoE). La libra volvía a ganar terreno y se apreciaba cerca de un 0,3% frente al dólar. Los datos sin duda son preocupantes para el BoE, que tiene que convivir con un sector inmobiliario que no acusa el golpe de la reciente subida de tipos en agosto, al tiempo que los agregados monetarios siguen creciendo muy por encima de lo compatible con la estabilidad de precios a medio plazo.