Cuando parecía que hoy el dólar podría vivir una nueva sesión alcista frente a la divisa comunitaria, se conocían los datos macroeconómicos al otro lado del charco que hacían revivir a los inversores los temores por un posible enfriamiento de la primera economía del mundo. El índice de confianza del consumidor se quedó por debajo de las estimaciones de los analistas y el PMI de Chicago tampoco convenció. El euro, por su parte, también contaba con datos macro, mucho más favorables que los estadounidenses.
El billete verde contaba hoy con dos aliados que contribuían, a primeras horas de la sesión en el mercado de divisas, a una moderada recuperación en sus principales cruces. El primero de ellos era el crudo, que hoy volvía a bajar, por segundo día consecutivo. En segundo lugar, la sorprendente caída en las ventas minoristas de septiembre en Alemania, que descendían hasta una tasa interanual del -1.2 % frente a 1.9 % esperado. Sin embargo, con lo que no podía contar el dólar era con los datos que se conocían en su propio país. El índice de confianza de los consumidores se situaba por debajo de las estimaciones de los analistas, lo que hacía revivir los temores a una posible ralentización de la primera economía mundial. El índice de actividad industrial (PMI) de Chicago también bajaba inesperadamente en octubre hasta los 53,5 puntos tras marcar 62,1 puntos en septiembre.
Si EEUU perdía la confianza, la eurozona la recuperaba. La Comisión Europea anunciaba que el índice de confianza económica del mes de octubre subió hasta los 110,3, frente a los 109,3 de septiembre. Los analistas esperaban que subieran hasta 109,4 puntos. El indicador de confianza industrial subía de 4 a 5 puntos, en consonancia con las previsiones de los economistas, mientras la confianza del consumidor majoraba hasta -8, tal como se esperaba.
Más adelante se conocía que la estimación del IPC para el mes de octubre ha quedado en el 1,6 %, una décima por debajo de lo esperado, situándose por segundo mes consecutivo dentro del objetivo del 2 % que maneja el BCE.
En cualquier caso la moderación de precios quedaba compensada con un indicador de sentimiento económico para la zona euro de 110,3 puntos en septiembre, por encima de los 109 esperados, apoyado por el buen comportamiento del sector industrial, los servicios y la distribución minorista.
Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, el euro se apreciaba algo más de un 0,4% frente al billete verde y se cambiaba en 1,2769 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,2696 dólares. El billete verde no sólo perdía terreno frente a la moneda única, sino que tampoco lograba apreciarse frente al yen.
El Banco de Japón (BoJ) mantuvo los tipos de interés en el 0.25 % tal y como se esperaba, aunque reiteró que sus planes para subir gradualmente los tipos de interés no se han visto afectados por la publicación de datos recientes allí y en EEUU, que apuntan a un debilitamiento de la actividad económica.
A pesar de que el BoJ ha bajado sus previsiones de inflación para el año fiscal que termina en marzo de 2007, hasta el 0.3 %, la mitad de la previsión anterior, anticipa un crecimiento de la economía en el siguiente año fiscal del 2.1 %, que sentará las bases para el ajuste de tipos. La moneda japonesa se apreciaba tanto frente al dólar, algo más de un 0,6%, como frente al euro, cerca de un 0,2%.