
Por JAVIER BLAS, Expansión - Los mercados están casi convencidos de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, sugerirá mañana una suba de las tasas de interés en la zona euro en diciembre, del 3,25% al 3,5%. Por eso, la atención estará puesta ahora en las pistas que el funcionario dé respecto de los movimientos del 2007.
El mercado interpretó que Trichet, tras la última reunión del BCE, sugería que, tras un incremento en diciembre, no habría más subas. La clave de esa explicación radicaba en que el funcionario dijo que la inflación en el 2008 podría caer por debajo del 2%, y en un ligero cambio del mensaje del banco.
Al tradicional discurso del banco central de que si se confirman sus previsiones sería necesaria "una corrección progresiva del tono acomodaticio de la política monetaria" le faltó, precisamente, la palabra "progresiva". En Frankfurt, sin embargo, se asegura que la desaparición de la palabra "progresiva" no varía el mensaje, sobre todo porque fue sustituida por "adicional".
El BCE también añade que las puertas están abiertas a cualquier escenario en el 2007 –más subas o una pausa–. Pero advierte que el banco sólo guía las expectativas del mercado a corto plazo –a dos o tres meses, no más–. Por eso, Trichet no enviará una señal más clara sobre los planes para el 2007 hasta diciembre. Pero, entrelíneas, las recientes declaraciones de los banqueros centrales apuntan a que la probabilidad de más subas de tasas el año que viene cobra fuerza.
El mensaje es el siguiente: el crecimiento económico este año está superando las expectativas y en 2007, aunque se frenará, se mantendrá en torno al potencial. Mientras tanto, la inflación, tras caer en el último mes, volverá a repuntar a fin de año y existe, según el consejero del BCE José Manuel González Páramo "un riesgo no pequeño" de que se mantenga por encima del 2% en el 2007. Los últimos datos de coyuntura corroboran ese análisis: el IFO alemán–un indicador adelanto de la actividad empresarial– subió en septiembre; y el crédito a las empresas también se aceleró el mes pasado, lo que sugiere que la inversión se mantendrá y, con ella, la creación de empleo y el consumo. "Las perspectivas de crecimiento de la zona euro para los próximos trimestres son muy positivas", dijo la semana pasada el vicepresidente del BCE, Lucas Papademos.
Además, hay un riesgo extra para la estabilidad de precios, según reveló González Páramo: la suba de la bolsa. Las plusvalías del reciente auge bursátil –junto con el "efecto riqueza" derivado de ella– probablemente impulsarán el crecimiento y, por lo tanto, la inflación en el 2007. Las bolsas del continente suman importantes subas en lo que va de año: Frankfurt acumula un alza del 15,8%; París, del 14,4% y Madrid, del 27,9%.
Por último, el consejero del BCE Lorenzo Bini Smaghi ha arrojado luz sobre cómo piensa el banco. Ante la disyuntiva de subir de más los tasas o quedarse corto, un banco central, cuyo mandato es mantener los precios estables, debe errar por el lado de la lucha contra la inflación e incrementarlos de más.