El Ministerio de Economía trabaja en dos frentes simultáneos para colocar un nuevo tramo del Bonar VII a una tasa cercana al 8% y presentar la propuesta general para acordar con el Club de París un pago escalonado y creciente que comenzaría en 2008.
Pero antes, en los próximos días, cumplirán con el compromiso político del Bono del Sur, que en realidad consistirá en un combo integrado por US$ 250 millones en Boden 2012 que fueron vendidos a Venezuela y una suma similar de Boden 2015 que ya están en poder de ese país. Los otros US$ 500 millones serán en bolívares y la operación le permitirá al banco central venezolano profundizar su compleja tarea de esterilización monetaria.
Más allá de esa suscripción, que no causa entusiasmo, la Secretaría de Finanzas apunta a cubrir la brecha de US$ 5000 millones que se plantea para el año próximo, según los cálculos oficiales. Desde enero pasado, el Gobierno emitió deuda por unos 4000 millones que permiten cubrir todos los vencimientos pendientes de 2006; incluso, ya están los fondos para los 380 millones que debe pagar el 15 del mes próximo a los poseedores de los cupones ligados al PBI que forman parte de los bonos surgidos del canje para salir del default.
Dos semanas después se afrontará el pago de 65 millones del bono Par, y en el primer trimestre de 2007 deberá abonar 1000 millones en total.
Con ese panorama, la secretaría que conduce Alfredo Mac Laughlin busca "formar un colchón" dadas las condiciones de alta liquidez y bajas tasas que predominan en los mercados internacionales, se indicó a LA NACION. En ese sentido, la elección consiste en otorgarle mayor liquidez al Bonar VII, cuya primera emisión fue de 500 millones en septiembre pasado a una tasa del 8,45 por ciento.
Economía tiene autorización para emitir otros 1500 millones, aunque antes de fines de año sólo apostaría a colocar otros 500 millones.
En ese sentido, Javier Alvaredo -director de la consultora MVAS- y Héctor Scaserra -presidente de Arpenta- dijeron a LA NACION que el Gobierno "no debe perder más tiempo".
Alvaredo opinó que posiblemente "las condiciones ahora sean mejores que hace un par de semanas" (el riesgo país se encuentra en su mínimo histórico), aunque opinó que el Ejecutivo no "debería tener más dilaciones. De todos modos, en este mercado tan líquido todo se puede", admitió.
La tasa que debería pagar el país rondaría un 8,35% anual, frente a un 5,95% y a un 5,55% que pagan, respectivamente, Brasil y México por instrumentos de la misma duración, aunque con legislación extranjera.
Pese a ese spread, Scaserra dijo que una tasa "cercana a un 8% es una buena opción, porque el país todavía no puede colocar un bono más largo en forma voluntaria mientras no se decida a encarar el problema de los bonistas que quedaron fuera del canje".
París, más cerca
Por otro lado, el equipo económico acelera los preparativos para presentar, a principios del mes próximo, el marco general de pago al gobierno español por la deuda de US$ 800 millones, que se irá cancelando en forma creciente desde 2008 hasta 2012, tal como acordaron el pasado fin de semana en Uruguay los presidentes Néstor Kirchner y José Luis Rodríguez Zapatero.
Al mismo tiempo, se le planteará al resto de los acreedores oficiales del Club de París un plan con "plazos un poco más largos" para cancelar unos 5000 millones en default desde 2001.
|