El dólar acentuó ayer la tendencia bajista que viene mostrando en las últimas semanas al negociarse a 3,09 pesos promedio el tipo vendedor minorista y $ 3,068 el mayorista, valores a los que no se lo podía adquirir desde mediados de agosto.
Se ubicó así un 1% por debajo del precio al que se negociaba al iniciarse el mes, aunque se mantiene 4,75% por encima del precio nominal al que se operaba hace un año y, en el nivel minorista, era de $ 2,95.
El retroceso de la cotización dio pie a un debate entre analistas y operadores, que intentan bucear sobre las razones de esta tendencia de mercado y sus alcances para, a su vez, poder adecuar sus estrategias de negocios. Así, mientras para algunos la caída es motorizada por un ingreso de divisas de una magnitud tal que sólo le deja al Banco Central (BCRA) la posibilidad de administrar la baja, para otros el precio más desinflado obedecería a una decisión oficial de "dejarlo caer un escaloncito" para quitar presión sobre la estructura de costos de las empresas que trabajan con un alto grado de insumos importados y, de esa manera, ayudar a reducir la presión inflacionaria que la economía soporta pese a los acuerdos de precios.
La duda surge de la conciencia que todo el mercado tomó en los últimos años del absoluto dominio que sobre la plaza cambiaria adquirió el BCRA. "Lo primero que hay que tener claro es que hoy el precio lo fija el Central", apuntó ayer Eduardo Blasco, de la consultora Maxinver.
La influecia se acrecentó ayer porque, en las últimas 72 horas, el precio minorista de la divisa cayó dos centavos (cedió uno el martes y otro ayer) y puso a la vista un proceso de leve pero persistente depreciación del precio mayorista que ya lleva más de dos semanas y, en definitiva, fue el que posibilitó el reacomodamiento a la baja de los valores al público.
Mayor intervención
Los que asumen que la magnitud de la oferta de dólares es la que está doblegando la voluntad y el mandato que el BCRA recibió de sostener el precio de esa divisa observan que cuando el fenómeno se hizo sentir esa entidad duplicó el nivel de sus intervenciones en la plaza cambiaria. "Pasó de adquirir de US$ 50 millones promedio en la tercera semana de octubre, a comprar a razón de US$ 159 millones/día entre el lunes 23 y el viernes 27, según el propio informe oficial", observó un operador.
De acuerdo con esta interpretación, cuando desde la mesa cambiaria del BCRA vieron que no podía seguir el ritmo del mercado se resignaron a convalidar la baja, aunque reservándose el derecho de fijar un "piso". Algunos agentes cambiarios sostienen, incluso, que algo de eso intentó hacer ayer la entidad, cuando se hizo presente en la plaza "ni bien comenzaron las operaciones con una orden de compra grande que bastó para mover el precio mayorista levemente para arriba por una hora". Pero apuntaron que finalmente la oferta de divisas fue tal que el mercado no tardó en recuperar su tendencia bajista.
"Lo evidente es que mantener el dólar alto se le hace cada vez más difícil al Central porque el costo que asume para retirar de circulación los pesos que se ve obligado a emitir cada vez que compra dólares le va subiendo progresivamente", recordó Blasco. Sin embargo, también dice que no maneja indicios de un cambio en la política cambiaria: "No me parece que la inflación haya pasado a preocuparle al Gobierno más que la rentabilidad de los exportadores", señaló.
Para Luciano Laspina, de Macrovisión, la baja de los últimos días es apenas un reflejo de la intención del BCRA de darle "volatilidad al tipo de cambio" aprovechando la circunstancial presión que le pone el buen momento de los mercados y su contracara, el ingreso de divisas.
Por Javier Blanco |