Juan Arranz, economista en jefe del Banco Río, analizó ante un grupo de inversores la situación económica que Argentina podría presentar en el 2007. Y si bien proyectó que el crecimiento del país seguirá fuerte, planteó que el mantenimiento de los acuerdos de precios encenderá una luz amarilla.
"Hoy la efectividad de la política de acuerdos de precios es menor a la que se observó entre mayo y junio. Ahora bien, la pregunta debe ser qué esperamos nosotros que suceda si esta menor efectividad continúa. Y en ese caso no imaginamos un mayor endurecimiento en la política de precios sino el uso de otros instrumentos. Creemos que, si se debe elegir, el Gobierno optará por endurecer la política monetaria", destacó.
Según las proyecciones del banco, la inflación tendrá en 2007 un piso del 11%. El tipo de cambio, en tanto, culminará el año en $ 3,18 por dólar.
Arranz afirmó que "se descartan para el 2007 acuerdos salariales como los que existieron este año, en donde las negociaciones se ubicaron en promedio en un 18% y la inflación en el 10%. Pensamos que el año próximo la posición será más ajustada, con negociaciones salariales cercanas a la inflación".
Puntualmente, en materia monetaria, el economista proyectó que "en el 2007 continuará fuerte la compra de divisas –prevén compras de entre u$s 10.000 millones y u$s 12.000 millones–, aunque creemos que el Central recibirá un poco más de ayuda del Tesoro como sucedió en el 2005". No obstante, Arranz aclaró que varios de estos puntos se develarán cuando Martín Redrado dé a conocer el Programa Monetario 2007 en las próximas semanas.
"El stock de Lebacs y Nobacs podría, de esta forma, aumentar en unos $ 15.000 millones, nivel que no creo sea preocupante", sostuvo Arranz, para luego agregar que "en el 2007, además, la entidad podría realizar compras de divisas a través de venta de bonos públicos en cartera. La única restricción, en este sentido, sería que estos bonos están valuados a valor nominal". Arranz, incluso, adelantó que este tipo de esterilización no necesariamente debería llevar al Central a presentar un resultado negativo en su balance.
La cuestión energética, por otra parte, no parece preocupar hoy al economista. "Si hay faltante de electricidad o gas será estrictamente estacional. Y lo cierto es que creo tendrá más impacto político que económico", aclaró.