
Por Florencia Donovan - San Pablo - Enviada especial - Pese a que las proyecciones de inflación para la Argentina fueron descendiendo a lo largo del año, el efecto de los controles de precios no durará mucho tiempo más. Así lo advierte Tomás Málaga, economista jefe del Banco Itaú, quien anticipa que tarde o temprano el Banco Central deberá adoptar una política monetaria más restrictiva para evitar que el excedente de pesos se traduzca en un aumento mayor de los precios internos.
"Los controles de precios se pueden usar por un tiempo, pero van a tener que aceptar más inflación y adoptar una política monetaria más dura, no hay escapatoria", sentenció Málaga, durante un encuentro con periodistas en la sede central del Itaú, en San Pablo.
Según dijo el economista, de otra forma, si los controles de precios se mantienen por mucho tiempo, comenzarán a generar desabastecimiento y falta de inversiones.
"A juzgar por la experiencia de Brasil, cuando la política de control de precios se lleva al extremo, se acaban generando procesos inflacionarios grandes y además, los controles provocan desabastecimiento", dijo Málaga. "En Brasil, ya tuvimos ese problema. Los controles fueron muy usados, sin resultados buenos para la economía, en general", agregó el experto.
Dos políticasA diferencia de la Argentina, que interviene con frecuencia en el mercado de divisas para mantener el tipo de cambio en torno a los $ 3 por dólar, Brasil implementó en los últimos años una política monetaria conservadora y de tasas de interés altas –llegó incluso a presentar la tasa de interés real más alta del mundo–, para frenar un proceso inflacionario.
En la actualidad, el índice de precios de Brasil ya se encuentra en torno al 3% anual, incluso por debajo de las expectativas del banco central de ese país. El real, en tanto, se apreció a niveles de 2,25 por dólar.
"La apreciación del real ha tenido un impacto negativo en exportaciones de sectores como el textil o el calzado. Pero, por otro lado, el éxito del control de la inflación depende de esta política, porque toda vez que se devalúa hay un impacto sobre el índice de precios", continuó el economista de origen peruano, pero que vive en Brasil hace desde hace ya varios años.
Aunque Málaga reconoce que Brasil deberá ahora encarar un proceso de flexibilización monetaria para poder apuntalar el crecimiento de la mayor economía de América latina, también subraya que el fuerte crecimiento de la Argentina tiene un límite, dado que hace que los precios internos sean más vulnerables a cualquier shock externo.
"El peligro es que la inflación comience a acelerarse a un nivel que la sociedad piense que no es aceptable", explica Málaga. "Se ha visto que la inflación aumenta más despacio de lo que todo el mundo imaginaba. Una tasa del 12% anual es administrable, pero es una inflación que, con cualquier ruido internacional que cause una alteración, puede trepar al 15% o 17% anual, y el Banco Central va a tener que iniciar una política monetaria antiinflacionaria más agresiva, lo que puede provocar finalmente o una caída en la tasa de crecimiento", dijo Málaga.
Proyecciones 2007Para el año que viene, el economista del banco más grande de América latina por capitalización de mercado espera que la inflación de Brasil continúe en estos niveles, aunque no descarta un apreciación adicional del tipo de cambio brasileño.
Esto se debe a que, según sus proyecciones, el contexto internacional seguirá siendo favorable para los emergentes por mucho tiempo más. Y es que si bien recientemente el titular de la Reserva Federal de los EE.UU., Ben Bernanke, expresó su preocupación por la inflación, que sigue siendo a su entender el mayor fantasma que enfrente hoy la economía estadounidense, otras regiones como Japón y Europa están creciendo rápidamente, lo que garantiza el precio de los commodities que exportan los emergentes.
También considera que los spreads los mercados emergentes se mantendrán en los niveles actuales, los más bajos en toda la historia. Los países de América latina, al menos, hicieron bien los deberes y muestran una situación sólida, con un peso de la deuda razonable en términos de las exportaciones.