Ya no hay espacio para la duda: lo que comenzó siendo una corrección de precios con eje casi exclusivo en las acciones ligadas a la actividad petrolera (y en línea con el retroceso del 18% que el valor del crudo tuvo en las plazas internacionales en lo que va del año) se convirtió ayer en un reacomodamiento generalizado.
Una prueba contundente se tuvo ayer, cuando ninguno de los 15 papeles que conforman el panel líder de la Bolsa porteña consiguió cerrar en alza. La rueda determinó el tercer retroceso consecutivo del Merval, el que se amplió esta vez al 1,49%, con lo que la pérdida llega al 2,32% en la semana y al 3,30% en lo que va del año.
Todo sucedió al cabo de una jornada en la que el barril de petróleo llegó por momentos a negociarse a menos de US$ 50, quebrando un piso psicológico, luego de que Estados Unidos reportó que sus reservas son superiores a las que el mercado estimaba. Si bien su cotización luego se recuperó hasta los US$ 50,53, el balance del día mostró a este precio "clave" para algunos mercados accionarios (como el porteño) con otra baja del 3,42 por ciento.
Con ese lastre nadie se sorprendió de que el Merval volviera a tomar un rumbo negativo, especialmente cuando las bajas del 2% promedio en Tenaris, Petrobras Energía y Petrobras Brasil condicionaron el 40% de su suerte. La caída no quedó allí: la corrección se extendió a las energéticas (Pampa Holding perdió 2,20% y Transener, 1,59%) y alcanzó también a los bancos, que venían esquivando la baja gracias al boom de los bonos: cayeron 2,07% el Grupo Galicia, 0,93% el Banco Francés, 0,11% el Macro y se derrumbó 6,25% el papel del Hipotecario, que cedió en un día un tercio de lo avanzado en la semana.
Las operaciones también mostraron un retroceso. Ayer se negociaron en acciones domésticas $ 50 millones, tal vez porque parte de la atención de los inversores estaba centrada en la inflación minorista en Estados Unidos, que para la plaza local y varias de las emergentes (el Bovespa cedió 0,60% y el IPC México retrocedió 1,67%) terminó siendo menos relevante que la baja del petróleo.
Ocurre que la variación en diciembre del 0,5% general y 0,2% estructural estuvo en línea con las previsiones de mercado, y dejó el registro anual en el 2,5%. De esta manera, se apaciguaron los temores que había generado el salto del 0,9% en la inflación mayorista.
Puestos a mirar en lo que viene, los analistas creen que la Bolsa porteña permanecerá a merced de la situación del crudo en las próximas jornadas, lo que puede acrecentar su volatilidad, en la medida en que algunos inversores pierdan la calma y decidan deshacer posiciones. Pero siguen creyendo que, a mediano plazo, la tendencia del mercado sigue siendo positiva. "La clave es saber entrar y salir oportunamente", comentó ante una pregunta de LA NACION un agente, acudiendo a un viejo axioma de mercado para su auxilio.
Javier Blanco
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