
Por JUAN CERRUTI - Exultantes. Así estaban ayer los funcionarios del Ministerio de Economía tras el cierre de la licitación de Bonar VII por u$s 500 millones, el primer test financiero del año. Los resultados ciertamente habilitan al optimismo: se logró perforar la barrera del 8% y la operación terminó con un tasa del 7,71%. Es el menor costo que pagó el Gobierno para financiarse desde la crisis de 2001."Realmente salió todo perfecto. Estamos muy satisfechos", afirmaron fuentes del Palacio de Hacienda.
Los inversores –que esperaban una tasa entre 7,70 y 7,90%– le ofrecieron a Felisa Miceli u$s 1.729 millones, tres veces y medio el monto subastado. Pero el dato que más entusiasmó en Economía fue que de las 130 ofertas recibidas ninguna superó la tasa del 8%. Esto significa que podrían haber tomado el total de las propuestas pagando sólo 8% (menos que en todas las anteriores licitaciones de Bonar). De ser así, el Gobierno se habría asegurado prácticamente la mitad de las necesidades financieras del año.
Este es un lujo que hoy se puede dar la administración Kirchner porque las condiciones financieras internacionales son extremadamente favorables a la Argentina. Ayer el riesgo país marcó un nuevo mínimo de 186 puntos, pese a que no fue un día particularmente bueno para los mercados, que comenzaron a operar hacia abajo a partir del mediodía. De todas formas, el timming también favoreció a Economía, que para ese momento ya había colocado los u$s 500 millones.
Otro factor que juega a favor del Gobierno es que no tiene apuro por salir al mercado, ya que su situación fiscal es holgada. Este es uno de los datos que tienen en cuenta los inversores a la hora de comprar bonos. No menos importante es que mediante esta operación eluden el control de capitales al ingresar al país, que implica inmovilizar 30% de los fondos por un año.
El precio de corte de la licitación de ayer fue de u$s 990 por lámina de u$s 1.000. Un tercio de las ofertas adjudicadas se canalizó por el tramo no competitivo, es decir entre inversores que aceptaban la tasa que fuera con tal de asegurarse el bono.
A diferencia de las anteriores emisiones de Bonar, esta vez las compras de bancos del exterior no tuvieron un peso tan marcado. Se verificó una mayor presencia de entidades nacionales o bancos con fuerte presencia en el mercado doméstico. Cuatro entidades se llevaron 75% de lo subastado: DeustcheBank (u$s 116 millones), Banco Río (u$s 101 millones), Macro Bansud (u$s 96 millones) y Merrill Lynch (u$s 72 millones). Más atrás se ubicaron HSBC, BankBoston, ABN Amro, BBVA Banco Francés, Nación, Patagonia, y JP Morgan.
La emisión de ayer marcó el debut en el mercado de deuda del secretario de Finanzas, Sergio Chodos. Precisamente Chodos regresó el miércoles de una gira por México y EE.UU. donde intentó seducir a inversores sobre los beneficios de invertir en Argentina. En Nueva York estuvo acompañado por la subsecretaria de Financiamiento, Alejandra Scharf, quien volvió a principios de la semana al país para coordinar la emisión.
La tasa de ayer marcó el menor costo de financiamiento del Gobierno desde la crisis de 2001. En este periodo se emitieron Boden 2011, 2012, 2014 y 2015. Además de Bonar V y VII. Sólo un lanzamiento de Boden 2012 logró menor tasa, pero no fue una operación de mercado, sino una colocación directa a Venezuela.
La tasa a la que el Gobierno se financió tiene un spread frente a un bono del Tesoro estadounidense de 287 puntos básicos. Las dos anteriores operaciones habían marcado una sobretasa en torno a 350 puntos básicos.
Los analistas esperan que en las próximas semanas Economía vuelva a salir al mercado. Por lo pronto, trascendió que el Gobierno se tomará al menos 15 antes de sondear nuevamente el clima financiero.