
JUAN CERRUTI Buenos Aires
Los trabajadores del Indec amenazaron ayer con revelar los datos que manejan sobre la evolución de la inflación en enero si el lunes próximo –fecha prevista para anunciar el Indice de Precios al Consumidor (IPC)– el Gobierno no se atiene a lo estimado oficialmente por el organismo. Así lo hicieron saber ayer funcionarios de ente estadístico, en medio una manifestación que se realizó frente al edificio del organismo tras la decisión de la administración Kirchner de remover a la directora que calculaba el IPC.
La situación genera expectativa sobre lo que ocurrirá el lunes: ¿aceptará el Gobierno convalidar una inflación elevada para apaciguar el escándalo? Ayer desde el Indec deslizaron que el IPC durante enero apuntaba a ubicarse holgadamente por arriba del 1,5%, más precisamente en 2,1%. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía insisten con el número siempre se ubicó en las inmediaciones del 1,3%.
Lo cierto es que la cuestión tomó un trascendencia tal que obligó al propio Kirchner a salir a defender posiciones: "algunos pícaros nos quieren asustar con la inflación", señaló el mandatario durante un acto en el puerto de Buenos Aires. Mientras, el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ordenaba diluir el tema mediante varias conversaciones telefónicas que mantuvo durante todo el día con el titular del Indec, Lelio Mármora, y el secretario de Política Económica (dependencia de Economía que tiene a su cargo el Indec), Oscar Tangelson.
Los trabajadores del Indec emitieron ayer un duro comunicado contra lo que consideran fue "una intervención del IPC". El documento afirma que "el lunes pasado una persona autodenominada delegada de la Ministra de Economía se hizo cargo de la Dirección del Indice de Precios de Consumo, desplazando a la directora". Acto seguido aclara que "en el organigrama del Indec no existe el puesto de delegada de la Ministra de Economía o algo similar".
En otro pasaje de la misiva, los empleados del Indec denunciaron que nunca en la historia del organismo "llegaron tan lejos como en el actual Gobierno". Y apuntaron contra el Palacio de Hacienda: "desde Economía y la Secretaría de Comercio Interior se objetó en reiteradas veces el valor del IPC, sosteniendo que los aumentos son menores".
A principios de esta semana el Gobierno echó a la directora de Precios al Consumo del Indec, Graciela Bevacqua. En su lugar nombró a Beatriz Paglieri, una funcionaria con estrechos vínculos con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
La ministra Felisa Miceli relativizó ayer el cambio y apuntó contra su antecesor, Roberto Lavagna. "Es una funcionaria de cuarta categoría", dijo cuando se le preguntó sobre Bevacqua. Y consideró que "los trabajadores del organismo que se han opuesto a los cambios son 20 entre 1.200 que tiene el organismo".
Miceli dijo que su gestión "no tocó a ningún funcionario del Indec, ya que los cambios fundamentales los habían hecho durante la gestión de Roberto Lavagna". Y aseguró que "la metodología de cálculo de la inflación será la misma".
Cerca de la ministra también salieron a marcar la cancha: "una persona no puede representar toda la institución del Indec. El 9,8% de inflación en 2006 fue muy cuestionado por algunos analistas y lo firmó la persona que fue removida. Pero esos mismos ahora dicen que esto es un atentado a las instituciones".
Del otro lado, un funcionario del Indec en plena manifestación señalaba ofuscado ayer que "en este momento hay una funcionaria sentada en la oficina (de Bevacqua) que dicen que no está nombrada y que tiene acceso a información crítica".
El comunicado que distribuyeron los trabajadores del Indec también ataca la "pasividad" de los gremios estatales –ATE y UPCN– ante este conflicto (ver nota aparte). Y en otro pasaje va contra los acuerdos de precios que promueve Moreno. "Cualquier persona que se encargue de realizar las compras puede dar fe de que la política de control de precios del Gobierno no es lo que se esperaba. Los precios no bajan".