AYER ESTUVO PARADO A LA ESPERA DEL ANUNCIO, QUE FINALMENTE LLEGÓ TRAS EL CIERRE Los operadores anticipan una rueda complicada para los títulos, que ayer ya bajaron hasta 0,6%. Es que el retraso en el anuncio ya fue considerado un mal augurio. Pero el efecto no duraría mucho El mercado de renta fija podría vivir hoy una rueda difícil. La causa es más que clara: la difusión de un dato de inflación de enero que desilusionó –fue de sólo el 1,1% contra el 1,4% proyectado– y que permite plantear un gran signo de interrogación sobre el correcto cálculo del Cer, el índice por el cual ajustan los títulos de pesos.
Y aunque en realidad el dato recién se podrá digerir hoy (el mercado cerró antes del anuncio), los bonos ya habían comenzaron ayer a sufrir el cambio de humor. Con pocas operaciones (se negociaron u$s 339 millones versus un promedio u$s 450 millones en las últimas semanas), la rueda de ayer fue negativa de principio a fin. Los bonos en pesos cayeron entre 0,2% y 0,6%. Existieron bajas del 0,6% en el Descuento y Pre9, y del 0,4% en el Boden 2014 y el Par, entre otros. Sólo los de dólares cerraron entre neutros o levemente positivos, al actuar como refugio del desarme de posiciones que se registró en la deuda indexada.
"El mercado de renta fija estuvo con muy pocos negocios durante toda la rueda. Por la tarde sólo había en las pantallas algunos bid (puntas compradoras) que desaparecieron rápidamente cuando se conoció el dato", sostuvieron desde un importante banco extranjero, que al igual que toda la plaza estuvo ayer esperando el anunció y siguiendo por los televisores las protestas que realizaban los empleados del Indec.
La primera señal negativa para los mercados se produjo cerca de las 16 horas, cuando el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) debía informar el Indice de Precios al Consumidor (IPC) y no lo hizo. "Este no es una buen síntoma", coincidían los operadores, que resaltaban que era la primera vez en mucho tiempo que el Indec demoraba la difusión del indicador. Y lo cierto es que, a la espera de este dato, el mercado se mantuvo casi paralizado.
De esta forma, la cifra de inflación de enero, que recién llegó al filo de las seis de la tarde, encontró al mercado casi cerrado. Sólo había unas mínimas operaciones en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) que finaliza sus operaciones a las 18 horas.
Fueron varios los operadores que presintieron que el retraso en el anuncio era un mal augurio, ya que creían que el Gobierno estaba esperando el cierre para dar a conocer la cifra.
¿Siguen siendo atractivos?
Noelia Lucini, de Capital Markets, destacó que "creo que la reacción del mercado de mañana (por hoy) no va a ser buena porque todos estaban descontando un número de 1,2% para arriba". Lucini proyectó que "si el contexto externo sigue favorable puede ser que exista nada más que una toma de ganancias de corto plazo. Aunque esto no implica que se hayan realmente profundizado las dudas con respeto al Cer y al cálculo de inflación, lo que podría llevar a los inversores a exigir una mayor prima de riesgo para compensar este desvío".
Lo cierto es que, aún cuando la manipulación del índice (el propio Indec había dejado trascender que el número "real" apuntaba al 2%) es poco serio, hay muchos analistas que continúan sosteniendo que a largo plazo los bonos indexados siguen siendo una buena apuesta. Aunque en el corto plazo, lógicamente, puedan llegar a sufrir.
Antonio Cejuela, de Puente Hermanos, no cree que "los bonos presenten una baja pronunciada. Aún cuando la inflación "real" sea del 11,5% y la "oficial" del 9% anual, los títulos indexados continúan siendo rentables. Un número así cierra al Gobierno, al inversor extranjero que busca un retorno en dólares interesante y al local, que en la mayoría de los instrumentos se tiene hoy que conformar con tasas negativas en término reales".
Desde la semana pasada, cuando el Gobierno intervino políticamente el Indec, los operadores siguieron de cerca la evolución del tema. Y aunque afirmaban –en especial, los extranjeros que están hoy sedientos de oportunidades rentables para colocar su exceso de liquidez– que lo sucedido complicaba, descontaban que la inflación se ubicaría en torno al 1,4%. "Niveles muy por debajo, cercanos al 1%, empujaría los precios para abajo", se coincidía. Hoy será la prueba de fuego.
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