El viernes pasado, las 91 sucursales que la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) tenía en el país cambiaron sus fachadas por las del HSBC, mientras que, a partir del 30 de marzo, el BankBoston comenzará a llamarse Standard Bank. De esta manera, desaparecen de la Argentina dos marcas emblemáticas del sistema financiero local.
En el caso del Boston, se trata de una entidad que inició sus operaciones en 1917 y que hoy en día se encuentra entre los 10 bancos más importantes del país en cuanto a activos, depósitos y préstamos. La BNL, por su parte, existía en la Argentina desde 1985 y era, hasta el viernes, el último banco italiano que quedaba en el país.
El HSBC había desembolsado u$s 155 millones en enero del año pasado para quedarse con la filial local del grupo italiano, con el objetivo de aprovechar la amplia red de sucursales que tenía la BNL. De este modo, el HSBC pasará a tener cerca de 150 filiales y se convertirá en el tercer emisor por volumen de transacciones en el negocio de las tarjetas de crédito.
En tanto, la sociedad formada por el banco sudafricano Standard Bank, el grupo Werthein y la familia Sielecki firmó en diciembre del 2005 los papeles para adueñarse de la filial local del Boston, que hasta ese momento estaba controlado por el gigante estadounidense Bank of America (BofA). Con esta operación, se concretará el desembarco del primer banco extranjero al país después de la crisis.
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