Los peores presagios se cumplieron. Los mercados bursátiles del mundo arrancaron la semana con nuevas y significativas bajas que volvieron a tener a China (cayó un 4,64%) como epicentro y se fueron diseminando por el resto de las plazas como el dengue parece hacerlo por estas horas desde Paraguay hacia las provincias del noreste argentino.
La magnitud de las pérdidas ya comienza a inquietar hasta a los habitualmente más calmos y cerebrales. No es para menos: si se mide por la evolución del Merval, en acciones locales se perdió en una semana el 12,3%, y en bonos la desvalorización va del 6 al 11%, según la especie.
Ayer, por caso, el índice líder del mercado porteño cayó un 2,68% después de haber llegado a retroceder más del 4% en el peor momento de la rueda. La sensación es que cada vez más inversores se convencen de vender para esperar líquidos hasta que el mercado encuentre un piso y, entonces sí, intentar una revancha.
La fuerte baja también se extendió en el mercado de bonos, donde además el sospechoso dato de inflación (0,3% frente al 0,5% esperado) terminó de derribar la cotización de los títulos que ajustan su capital por el índice CER en la última hora de negocios.
Para los operadores bursátiles locales, el peor dato que dejó la jornada fue el dinamismo que volvieron a tomar los negocios. Ocurre que el fuerte recorte que las transacciones habían tenido el viernes pasado había despertado en ellos la sensación de que ya quedaban pocos inversores dispuestos a desprenderse de los papeles a esos precios.
Pero esa sensación se desvaneció por completo ayer cuando el volumen creció hasta duplicar el nivel del viernes, ya que se operaron por $ 112,8 millones con acciones domésticas.
En ese contexto de mercado no sorprendió entonces que el panel líder haya cerrado el día con todos sus papeles en rojo. Si hasta Alpargatas y Aluar, dos de las que venían soportando mejor el derrumbe generalizado, se desplomaron un 3,96 y un 4,01%, respectivamente.
Pero los más castigados volvieron a ser Banco Macro y Pampa Holding, dos de los papeles que más apuestas de inversores extranjeros habían recibido en las últimas semanas, lo que sirve para demostrar que ellos están en retirada. Ayer, Macro perdió otro 4,45% y Pampa, un 5,15%, apenas superados por el 6,31% que se precipitó Comercial del Plata, un papel que milita en otra categoría pese a compartir cartel en el Merval.
A su vez, los que mejor atravesaron la jornada fueron Banco Francés (cayó sólo 0,45%) y Acindar (bajó 0,72%).
El único consuelo es que la tormenta es global. Ayer, cayó otro 2,81% el Bovespa, de Brasil, y 2,02%, el IPC mexicano, entre otros. Pero si se arma un ranking de perdedores desde el martes negro la conclusión es preocupante: lo encabeza, cómoda, la Bolsa porteña.
Javier Blanco
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