El mercado doméstico volvió a comprobar ayer que no hay peor compañía que la de una volatilidad en las plazas centrales. La experiencia demuestra que apenas aparecen dudas sobre el devenir de algunas de las economías que hoy juegan un papel preponderante en la fase expansiva mundial, esos interrogantes se paguen acá (en rigor, en cualquier mercado de riesgo) y al contado.
Esa reacción volvió a quedar a la vista cuando el mal clima financiero global, producto de las reinstaladas dudas sobre el futuro de Estados Unidos y el creciente temor de que una crisis en el sector de los créditos hipotecarios de alto riesgo haga quebrar a varias firmas, con lo cual se generará un efecto pobreza que podría hacer encaminar a esa economía hacia una recesión.
El resultado: una ola global de ventas que se potenció con el correr de las horas y dejó bajas del 1,97% en Wall Street (considerando el Dow Jones); del 3,39% en la Bolsa de Valores de San Pablo, y del 3,76% en la de Buenos Aires, por citar algunas, a las que hizo trepar el riesgo emergente y puntos el riesgo argentino.
El balance local fue otra vez desalentador: los activos financieros domésticos volvieron a encabezar las caídas con pérdidas de hasta un 2,5% en bonos (Discount en pesos) y un 4,80% en acciones habitualmente más estables, como fue el caso de Aluar.
Las bajas fueron generalizadas entre los papeles del panel Merval, con rojos que fueron del 1,45% (Telecom) al 6,25% (Comercial del Plata).
Pero lo que más llamó la atención fue la debacle de Tenaris, que se derrumbó un 4,73% para quedar a $ 64,50 el papel, su menor precio en cuatro meses (estaba a 64,20 el 7 de noviembre), en una jornada en la que además el petróleo se desvalorizó otro 1,54% (para negociarse a US$ 58,05 el barril), lo que no parece haber sido motivo suficiente para impactar sobre la cotización de la siderúrgica de alcance global del grupo Techint.
También sufrieron bajas importantes Transener (4,52%), Grupo Galicia (4,25%), Siderar (4,23%), Pampa Holding (4,22%), Alpargatas (3,90%) y Banco Macro (3,23%). Las únicas altas fueron de papeles de menor liquidez, como Grimoldi (6,59%), Morixe (1,85%) y Grafex (2,46%), aunque se trata de especies que en el día movieron menos de $ 7600.
Los bonos también sucumbieron ante la ola de ventas. En este caso encabezó las bajas el golpeado Discount en pesos (que venía recuperándose del efecto Indec), que cedió 2,49% para volver a valer $ 141 la lámina de 100. Le siguieron el Par en igual moneda (cayó 2,26%); el Boden 2014, y el Bogar 2018, que retrocedieron un 1,57 y un 1,41%, respectivamente, demostrando que los inversores siguen particularmente sensibilizados con los bonos indexados (producto de la manipulación oficial de índices), por lo que aprovechan cualquier circunstancia para desprenderse de ellos.
Javier Blanco
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