Por Soledad Navarro y Sabrina Corujo - La familia de los derivados financieros sigue creciendo y el próximo lunes ya recibiría a un nuevo integrante: los futuros del bono Descuento en pesos. La salida de este nuevo instrumento genera un expectativa especial ya que permitiría obtener una cobertura frente al contexto actual.
Aunque hoy ya existen futuros de Boden 2012 (que nunca lograron despegar del todo) y las autoridades autorizaron la operatoria de otros tres –Bogar 2018, Pr12 y Pre8–, por el momento, el Rofex sólo preparó el lanzamiento del Descuento, el de mayor liquidez y volatilidad.
"Creo que estos futuros van a tener liquidez porque son títulos muy líquidos. Además, en este contexto serían de interés para los operadores porque sirven para cerrar y cubrir posiciones", indicó Juan Diedrich, de Capital Market. Según los especialistas, la posibilidad de operar futuros de bonos sirve principalmente para protegerse del escenario actual, tanto frente a una baja como a una suba. Para algunos, estos son vistos como un negocio más especulativo. "El problema surgirá si no tienen liquidez, como suele suceder con los derivados acá", comentó un operador.
Joaquín Pérez Fadol, del área de Desarrollo del Rofex, advirtió que "los mercados sobre derivados nacen como una necesidad de cobertura, pero con el tiempo cobran importancia como herramienta de inversión, especulación y arbitraje".
Los contratos futuros son operaciones de compra/venta cuyo precio se pacta en el presente y dependen del valor futuro de un activo subyacente. Y si bien no existe un único momento para usarlos, son buenos aliados en tiempos de alta volatilidad.
Entre las ventajas que tienen es que "no requieren un desembolso total de la inversión ya que para comprar futuros sólo se deposita un porcentaje en garantía", indicó Jorge Ax Elicegui, presidente de Global Agro.
Existen dos clases de derivados futuros: los financieros y los agropecuarios. Si bien los segundos son los más antiguos, a partir de la debacle financiera de 2002, los financieros fueron ganando mucha fuerza. "En aquel momento, el mercado vio claramente la necesidad de implementar derivados de dólar", aseguró Javier Marcus, gerente de Desarrollo del Rofex.
A nivel local, en moneda se operan futuros de dólar, euro y real, aunque dentro de esta clase también existen futuros de tasas de interés –la Badlar o la atada a la inflación, a través del CER–, y de bonos. En monedas, cada contrato de futuro de dólar es de u$s 1.000 y cualquier pequeño inversor puede acceder a la operatoria depositando como garantía el 10%, aproximadamente, del tamaño del contrato. Por ejemplo, para una cobertura de u$s 100.000 para fin de mayo, a $ 3,105 por dólar, sólo se necesitará depositar en concepto de márgenes unos u$s 10.000.
En el caso de los bonos, los márgenes requeridos son de $ 1.500 por cada contrato. Y cada contrato es por $ 10.000, es decir, con un margen del 15%. Por último, en granos, la garantía es de u$s 9 por cada tonelada. Entonces, con un mínimo de 25 toneladas por contrato, el depósito es de u$s 225.
"El mercado entendió que la suba del dólar en los últimos meses no era tendencia y los futuros no acompañaron esos movimientos, disminuyendo el spread entre posiciones, aplanando así la curva de tasas implícitas. Incluso varias posiciones ajustaron por debajo del dólar spot. Esto presentó interesantes oportunidades de inversión", dijo Pérez Fadol.
Así, una persona que vendió sus dólares el primero de febrero a $ 3,105, y colocó el dinero por 30 días a una tasa del 9% anual, pudo comprar dólares a futuro en Rofex para fines de enero a $ 3,099. De ese modo, a fines de febrero recompraría dólares con un retorno del 11%. Una buena alternativa teniendo en cuenta que un bono del Tesoro a 10 años paga 4,5%.