LOS ENVÍOS LLEGAN A LOS U$S 28 MILLONES EN OCHO MESES, EL DOBLE QUE EN EL 2002
Ya no se trata sólo de prendas. Ahora las cadenas argentinas cruzan fronteras. La importación cayó de los u$s 282,5 millones en 2000 a apenas u$s 28,2 millones este año.
El negocio de la indumentaria made in Argentina está de moda. En los primeros ocho meses del año, las exportaciones de prendas terminadas llegaron a los 28,3 millones de dólares, casi el doble de los u$s 15 millones que habían alcanzado en el mismo período de 2002 y 70 veces más que los escasos u$s 400.000 que se enviaban al exterior en 1993, según señala un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (Ciai), al que tuvo acceso El Cronista.
"La convertibilidad fue para nosotros un corralito, un cerrojo que no nos dejaba exportar aunque el país era reconocido mundialmente por sus diseños; ahora tenemos una fuerte oportunidad", admite uno de los miembros de la Ciai. Por eso en los últimos tres años, la mayoría de las compañías se enfocaron en el recesivo mercado interno y tercerizaron su producción en manos de pequeños talleres.
Hoy la ecuación es distinta: el Mercosur y Chile se quedan con el 45% de las crecientes exportaciones y Estados Unidos, Canadá y Europa se reparten otro 40% y ganan en participación. Ya no se trata exclusivamente de prendas, sino también de marcas argentinas que cruzan fronteras en el exterior.
Mimo & Co y Cheeky, las dos principales empresas del sector, que hoy poseen el 61,2% del mercado argentino, tienen presencia en destinos tan disímiles como Israel, Italia, Sudáfrica y Colombia. Inclusive, a través de inversores locales, encabezan una fuerte guerra comercial en Estados Unidos. Mimo cuenta con dos sucursales en el estado de Florida y Cheeky ya tiene una en Coral Gables, a la que incorporará otras en Palm Beach, Pembroke Pines, The Falls, Tampa y Las Vegas para enero de 2004. Allí se encontrarán con Baby Cottons, otra firma del sector que abrirá tres sucursales en California, tras una inversión de u$s 1,5 millón, y próximamente con Gimo’s, que tendría planes en carpeta para aterrizar en ese país.
Pero las cadenas de ropa para chicos no son las únicas en cruzar fronteras. "Realizamos los primeros envíos a México y tenemos previsto inaugurar nuestra sucursal bandera en Europa en Burdeos, Francia, al comienzo de 2004", anticipa Néstor Goldberg, presidente de la cadena de indumentaria El Cid y fundador de Key Biscayne. El ejecutivo asegura que "en la medida que el escenario macroeconómico se mantenga estable y no haya demasiadas oscilaciones en el tipo de cambio, la tendencia será creciente".
Por su parte, la diseñadora Jessica Trosman venderá sus prendas a Onward Kashiyama, un grupo de tiendas de Japón y Hong Kong, y Federico Álvarez Castillo, fundador de Etiqueta Negra, planea comenzar sus envíos de jeans ABC1 –parten de los $ 150– a Estados Unidos y Europa. Otro caso significativo es el de Wrangler, la marca controlada por el grupo estadounidense VF, que desarrolló un nuevo modelo para exportar desde La Rioja a su casa matriz en Estados Unidos.
Mercado interno en alza
La otra cara del incremento de las exportaciones se sintió en las importaciones textiles, que continuaron el derrumbe originado tras la devaluación. En 2000 se importaban prendas terminadas por u$s 282,5 millones y en los primeros ocho meses de este año sólo u$s 28,2 millones, un 10% del volumen de hace tres años. "Hoy son pocas las marcas que importándolas dejan un margen suficiente. Los volúmenes continuarán cayendo", comenta una fuente del sector. Inclusive Lacoste convirtió su planta de Villa Martelli, que se especializa en tejeduría, y otra en San Juan, donde cuenta con capacidad para 850.000 prendas, en un centro de producción del cocodrilo para América del Sur. |