Ayer, por momentos, la conducta del mercado se asemejó a la de una montaña rusa. De hecho, el dibujo que dejó la evolución del índice Merval en la jornada reproduce el perfil del emblemático juego de los parques de diversiones más clásicos: combina cimas con valles pronunciados.
En rigor, las idas y venidas fueron comunes a todas las plazas que se habían desplomado sólo mirándose en el espejo de Wall Street.
Apenas quedaron afuera los mercados asiáticos y europeos, que, por razones horarias, llegaron un día tarde al capítulo dos del derrumbe global, por lo que ayer les tocó a ellos pagar con pérdidas (cedió hasta 3,35% Singapur y hasta 2,85% Zurich, por citar los extremos de ambas regiones que cerraron con un rojo homogéneo en sus índices).
Para las plazas de este lado del Atlántico, en general les llegó la hora del rebote, que apenas sirvió para que recuperaran un tercio del terreno cedido un día antes, en el mejor de los casos, y para revelar que los inversores siguen muy sensibilizados y reacios a adoptar riesgos a mayor plazo, al menos hasta que se conozcan nuevos datos de la economía de Estados Unidos, como los previstos para hoy y mañana (inflación mayorista y minorista, respectivamente).
La versión doméstica del subibaja la dio el índice Merval de la Bolsa porteña, que llegó a alcanzar un mínimo de 1957,26 puntos (con una baja del 1,66%) antes de remontar y cerrar el día con un avance del 1,06% que lo dejó nuevamente por encima de los 2000 puntos (2011,51, para ser exactos). En medio de esas puntas hubo numerosos vaivenes.
Lo curioso del día fue que la conducta de las acciones se repitió entre los bonos de la deuda pública local más negociados. Incluso, el cada vez más volátil bono Discount en pesos (afectado tanto por la situación global como por el affaire Indec) clausuró la jornada con la misma recuperación que el Merval (del 1,06%) después de haber estado en terreno negativo por algunas horas.
En la Bolsa porteña, en particular, volvió a llamar la atención la extrema sensibilidad de Comercial del Plata, un papel que cerró con un alza del 9,41%, tras haber bajado anteayer más del 6% y subido otro tanto el lunes.
Otras subas más moderadas, pero igualmente significativas, fueron las de Alpargatas (4,25%), Siderar (2,94%), Pampa (2,20%) y Tenaris, que ganó 1,09% después de tocar el menor valor desde principios de noviembre de 2006.
Fuera del rebote quedaron los bancos, tal vez acusando el impacto de la baja que los bonos habían tenido un día antes, dado que siguen estando entre los principales tenedores de la deuda local: Macro y Francés cerraron con mermas del 0,95% y 0,42%, respectivamente. Logró esquivarla el Grupo Galicia, aunque avanzando apenas un 0,34 por ciento.
Javier Blanco
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