Los inversores que se hubieran levantado ayer con mejor ánimo para volver a apostar en activos de riesgo deben de haber abandonado rápidamente esa intención. Poco después del desayuno se enteraron de que la inflación mayorista en Estados Unidos había superado los pronósticos: el índice general subió un 1,3% en febrero, cuando los analistas esperaban una suba de 0,5%, y la medición que excluye alimentos y energía mostró un avance de un 0,4%, duplicando la expectativa de los expertos.
Después del almuerzo se toparon con una nueva advertencia del ex jefe de la Reserva Federal Alan Greenspan sobre la posibilidad cierta de que los problemas en el mercado de hipotecas de riesgo de EE.UU. se extiendan a otros sectores. Ambos factores no hicieron más que acrecentar las dudas sobre la salud de esa economía e incrementar la prudencia de los inversores respecto de la marcha de los mercados emergentes.
Frente a ese panorama, esperar una jornada pletórica en negocios y positiva en precios era fantasear. En ese sentido habrá que convenir que la reacción de los mercados fue pragmática, con negocios y precios apocados, al menos hasta que aparezcan nuevos datos como para extraer conclusiones (la inflación minorista norteamericana, por difundirse hoy, puede ser una posibilidad).
El repaso no deja lugar a dudas: cayó un 0,19% el Merval porteño, cerró neutro el Bovespa de Brasil (-0,02%) y sobrevivió por poco Wall Street, ayudada por el buen balance que presentó Bear Stearns (ganaron un 0,22% el Dow Jones y un 0,29% el tecnológico Nasdaq).
Localmente, lo que más se notó fue una marcada retracción en el volumen de negocios. De hecho, en la Bolsa apenas se transaron $ 36,6 millones en acciones domésticas, un tercio de lo operado apenas un día antes.
En materia de precios, prevalecieron las bajas por sobre las alzas y los que mejor resistieron la situación fueron los bancos: Macro subió un 2,88% y Francés, 1,28%, aunque el Grupo Galicia perdió un 0,34%. El resto de los papeles se operó sin cambios, en el mejor de los casos (como Petrobras, Telecom, Molinos y Aluar), o con retrocesos (Comercial del Plata cayó un 1,43%; Transener, 1,16%, y Tenaris, 1,07%, para volver a ubicarse en su mínimo anual de $ 64,50).
El mismo panorama se repitió en la negociación de instrumentos de renta fija, es decir, bonos.
Los emitidos en pesos indexados siguen mostrando que les cuesta dejar atrás el perjuicio que les causó el efecto Indec: el Par bajó un 0,88%, mientras que el Discount y el Boden 2014 cerraron sin cambios y el Bogar 2018 mejoró apenas un 0,03%, con lo que mantiene una paridad del 82% después de haber alcanzado en algún momento una superior al 88 por ciento. Los bonos colocados en dólares, por su parte, cerraron neutros o con bajas de hasta un 0,68%, como en el Par en dólares argentinos.
Javier Blanco
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