
Por CLARA AGUSTONI - Los fondos comunes de inversión (FCI) son una de las alternativas de ahorro más populares y de mayor éxito en el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, el 70% de los ahorros de la gente están administrados por fondos comunes. En Argentina, sin embargo, después de la crisis del 2001 –y del maltrato que sufrieron los ahorristas en ese momento por parte de los bancos– estos instrumentos se convirtieron en un dominio casi exclusivo de los inversores mayoristas.
"Siendo optimista, se puede decir que en la actualidad el dinero de los inversores minoristas apenas llega a representar un 20% del patrimonio que maneja la industria de fondos local. Antes de la crisis, esa cifra llegaba al 70%", dijo Guillermo Mazzoni, director de Research de Latin Asset Management. Sin embargo, los fondos comunes tienen varias ventajas para los ahorristas. La primera y más importante, es que suelen otorgar rendimientos superiores a los de los tradicionales plazos fijos. Pero además, a través de un FCI es posible acceder a alternativas financieras que de otro modo están reservadas sólo a grandes inversores o inversores institucionales, como es el caso de acciones o títulos públicos internacionales, por ejemplo. Por este motivo, El Cronista preparó una guía con todo lo que hay que saber para animarse.
Montos: Según explicaron en distintas administradoras, la cantidad mínima para ingresar en un FCI es de $ 1.000 en el caso de los fondos en pesos, y de u$s 1.000 en el de los instrumentos en dólares. Sin embargo, una gran ventaja que ofrecen los fondos comunes es la de diversificar el riesgo de inversión y con una cantidad mínima eso no puede hacerse. En cambio, con un monto de más de $ 10.000 ya puede hacer una gran combinación y lograr una cartera de riesgo medio y rentabilidad promedio del 15% anual.
Horizonte de inversión: Es fundamental tener en claro por cuánto tiempo se puede dejar el dinero inmovilizado en el fondo. A menor horizonte de inversión, menor es el riesgo que se puede asumir. En este sentido, si lo que se busca es poder disponer del dinero con inmediatez, conviene apostar a los fondos más conservadores, como los de money market – compuestos por plazos fijos y Letras del Banco Central, por ejemplo– o los de renta fija de muy corto plazo.
Estos FCI permiten rescatar el dinero en sólo 24 horas, pero los rendimientos que ofrecen no superan el rango de entre 9% y 11% anual.
En tanto, si se cuenta con la seguridad de que no se tendrá que disponer de los ahorros con tanta urgencia, puede apostarse a fondos más riesgosos, como los de acciones o bonos de largo plazo, que en general permiten rescatar el dinero en un plazo que va desde las 72 a las 168 horas. Especialmente, los FCI que invierten en activos internacionales son los que cuentan con los tiempos de rescate más lentos. No obstante, hay que tener en cuenta que estos FCI, al ser los más riesgosos, suelen ser los que mayores rentabilidades prometen. De hecho, el año pasado algunos FCI de acciones y bonos llegaron a ofrecer retornos de más del 50% anual en pesos. A diferencia de otras opciones, los fondos comunes de inversión no necesitan ser renovados.
Comisión: Hay que tener en cuenta que, al valor de las cuotapartes –"porciones" en las que está dividido el patrimonio del FCI– hay que restarle el porcentaje correspondiente a la comisión que cobra la administradora de ese fondo. Este valor varía según el tipo de FCI en el que se esté invirtiendo y según el monto invertido. En el caso de montos chicos, los fondos conservadores, como los money market o los de renta fija de corto plazo, cobran hasta el 2,5% de comisión. En tanto, para los FCI de acciones o de bonos de mediano y largo plazo ésta cifra puede llegar al 4%.