
Por FLORENCIA DONOVAN - Aunque el papel moneda reemplazó al oro como unidad de cambio hace ya mucho tiempo, el metal no deja de tener vigencia como alternativa de inversión. De hecho, son muchos los expertos que advierten que, ante un escenario internacional de mayor inflación y de debilidad del dólar, el oro vuelve a posicionarse como un refugio atractivo, sobre todo para el mediano y largo plazo.
"Toda cartera tiene que tener una proporción de oro. A largo plazo, siempre te demuestra que tener una porción en oro da una cobertura, no sólo frente a la caída del dólar, sino que te cubre de alguna manera ante una caída en las acciones", opinó Santiago Palma Cané, socio de Fimades, quien aclaró, no obstante, que los inversores no deberían especular con una apreciación fuerte del metal en el corto plazo, debido a que se trata siempre más bien de una apuesta para un horizonte más extenso.
Y es que, coincide Carlos Lizer, operador de Puente Hermanos, el oro es siempre una inversión de mediano o largo plazo. El operador es de los que creen que el metal precioso, que hoy se cotiza a u$s 663,5 la onza podría volver a lo largo del año a superar su barrera de los u$s 700, tal como ocurrió en el 2006. En lo que va del año, al menos, el oro acumula ya un recorrido positivo de 4,6%, una ganancia no menor teniendo en cuenta que muchas bolsas del mundo están moviéndose en terreno negativo o apenas muestran utilidades.
Para Gabriel Ruiz, presidente de RJ Delta Fund, en términos generales, el mundo está en una posición inflacionaria levemente por encima de áreas de confort de bancos centrales. Una señal de ello es la nueva suba en el precio del petróleo de las últimas semanas –ayer el crudo WTI trepó 3,5% u$s 61,70–, y la fortaleza del mercado laboral en los EE.UU.. "Y ese combo es interesante para tomar al oro como protección. No vemos escenario inflacionario desatado, sino que es un pequeño riesgo que asoma y que el oro cubre muy bien", sentencia.
Pero, ¿cómo puede hacer un inversor individual para comprar oro en el mercado local? Las alternativas son varias:
Metal físico. El oro se vende en lingotes o en monedas. Los lingotes, que suelen llevar el certificado de origen, pueden ser de 1 gramo (con un precio que en torno a los u$s 20 o u$s 22), y hasta de 1 kilo. Las monedas más comunes, en tanto, son el Krugerrand sudafricano, que pesa 1 onza (31,105 gramos) y que cotiza en torno a los u$s 690, seguido por el Mexicano Oro, que con 37,5 gramos cuesta cerca de u$s 800, y la Libra Oro, de sólo 7,2 gramos y un precio de u$s 150. Por lo general, el metal suele luego guardarse en cajas de seguridad, aunque algunas entidades también ofrecen especialmente el servicio de custodia.
Fondos comunes de inversión. Quien no desee, por un tema de seguridad, tener el metal físico, también puede comprar una cuotaparte de un fondo común de inversión, que esté posicionado principalmente en oro. En RJ Delta Fund, tienen un fondo, el RJ Delta Acciones II (Oil and Mining), que invierte en commodities, incluido el oro, y que toma suscripciones a partir de los $1.000.
En la Bolsa. A su vez, un inversor que tuviera disponibles unos u$s 5.000 para destinar a este tipo de activos, ya podría comprar lo que en el mercado bursátil se conoce como ETF (Exchange Traded Fund), que es una suerte de índice que sigue el comportamiento del oro. Según explica Lizer, por ejemplo, en Puente Hermanos se puede operar ETFs por internet.