
Por CLARA AGUSTONI - Pasada la crisis, los bancos pusieron todas sus energías en incrementar el volumen de clientes para –como mínimo– recuperar el nivel de préstamos que solían otorgar en las buenas épocas. Sin embargo, el escenario ha cambiado mucho desde los ‘90: han aparecido nuevos actores, como los retailers, que prometen financiación al instante, en el punto mismo de consumo y a tasas relativamente accesibles.
Para competir contra ellos, los bancos se vieron en la necesidad de agilizar los procesos, y poder permitir así el ingreso de más gente al sistema financiero. En esa carrera, la tarea del departamento de riesgo crediticio ganó protagonismo. Por este motivo, El Cronista convocó al Foro Financiero a Silvia Novaro, quien está al frente del área de Risk Management del Citibank; a Carlos Ertola, gerente departamental de Créditos Minoristas del Banco Galicia; y a Andrés De Benedetti, gerente de Riesgos y Legales del Banco Supervielle, para hablar de los nuevos parámetros de riesgo crediticio que están manejando los bancos en la actualidad. Y la conclusión fue una sola: las entidades están más abiertas a tomar riesgos, y eso se está reflejando en la aplicación de criterios más flexibles a la hora de incorporar nuevos clientes.
"Después de la crisis, todos los bancos salimos muy agresivamente a buscar la cuota de mercado que habíamos perdido. Para ello, desde el departamento de riesgo tuvimos que colaborar siendo flexibles con la documentación que le pedíamos al cliente, e incorporar un set de herramientas estandarizadas para agilizar la entrega de los créditos", dijo Novaro. "De hecho, creo que el objetivo de la gestión de riesgos es tanto minimizar las pérdidas como ayudar a incrementar las ventas", agregó.
De este modo, los especialistas aseguraron que el análisis de riesgo se ha ido automatizando. De hecho, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, hoy en día más del 90% de los préstamos se otorgan sin que el cliente deba presentar documentación para demostrar ingresos. "Han ganado espacio los métodos para predecir ganancias y las técnicas de scoring, gracias al desarrollo cada vez mayor de los Bureau de Crédito (como el Veraz). Esto permite que, en muchos casos, se pueda tener acceso al historial crediticio de una persona con sólo contar con su DNI", dijo Ertola.
En la misma línea, De Benedetti señaló que en el caso de los clientes bancarizados, el documento de identidad es suficiente para inferir el nivel socioeconómico y la capacidad de pago de una persona. "Sin embargo, hoy el desafío es otro: hay que lograr la primera bancarización, atender al grupo de gente que todavía no ha tenido acceso al sistema financiero formal", dijo. Un segmento que en un país como la Argentina, representa más de la mitad de la población. "Hay que ampliar los criterios para poder incluir a esa gente, que de a poco estamos comprobando que cumple con sus obligaciones. En Banex, por ejemplo, hemos llegado al segmento de jubilados: un grupo que nadie atendía y que tiene una morosidad casi nula", agregó De Benedetti.
Diez minutos para un préstamoAdemás de la necesidad de incorporar nuevos clientes, lo que motivó la flexibilización de los estándares crediticios es la aparición de nuevos actores en el mercado de la financiación. "Los comerciantes minoristas están financiando al consumo y lo hacen muy bien. Tenemos que aprender a competir con ellos, nos han puesto presión a los bancos para generar productos más ágiles: hoy las entidades intentamos que el delivery del crédito sea al instante", dijo Novaro.
En este sentido, la representante del Citibank explicó que las entidades cuentan hoy con dos opciones, que de por sí suponen un gerenciamiento más flexible de los riesgos crediticios. "Por un lado, tenemos los préstamos pre-aprobados o pre-acordados. En ese caso, el cliente que llega a pedir crédito puede contar, al poco tiempo, con determinada cantidad de dinero su disposición en la cuenta corriente, monto que puede retirar de forma inmediata a través de la tarjeta de débito. La otra alternativa que tenemos las entidades es acordar uno a uno con el retailer para poder estar en el punto de venta: lo que se llama crédito directo al consumidor", dijo.
"Con los retailers somos competidores y colaboradores al mismo tiempo", dijo Ertola. "Esto se debe a que la mejor forma de flexibilizar el crédito, es tener información de mercado. En ese sentido, es bueno que juntos podamos enriquecer la base y el conocimiento acerca del comportamiento crediticio de nuestros clientes", agregó.
Pero por supuesto, las entidades tienen sus límites. Y uno muy importante es aquel que marca el Banco Central (BCRA), que hasta hace no muchos años ponía barreras muy importantes a la flexibilización de los estándares de riesgo. De todos modos, los expertos coincidieron en que, sin duda, la entidad que preside Martín Redrado está acompañando bien la intención de los bancos de relajar sus estándares. "Las últimas normativas que ha sacado así lo demuestran. Creo que tanto el mercado como el BCRA van en la misma dirección", dijo Ertola.
"Un avance importante creo que fue la línea de inquilinos, porque por primera vez el Banco Central permitió otorgar créditos hipotecarios con sólo mostrar el recibo del alquiler", dijo De Benedetti.