
Por JUAN CERRUTI - En el Gobierno hay cierta inquietud por las cifras de la economía que se conocieron en el primer bimestre del año, aunque nadie lo admite públicamente. La situación continúa siendo holgada, pero en lo que va de 2007 tanto el superávit fiscal como el comercial muestran signos de debilitamiento. El dato no es menor porque se trata de los dos pilares del modelo K.
En este contexto –y a pocos días de que comiencen las fuertes liquidaciones de exportaciones agropecuarias por la cosecha gruesa– Néstor Kirchner dio la orden de salir a apuntalar el dólar. La intención oficial es sostener la divisa estadounidense en los actuales valores (en torno a $ 3,12) ‘a cómo de lugar’. Por lo menos hasta mediados del mes próximo, cuando comiencen a menguar los ingresos de dólares por las ventas al exterior de maíz, soja y girasol.
Luego, si el escenario económico lo permite, habría margen para llevar el tipo de cambio dos o tres centavos más arriba a partir de la segunda mitad del año. Así lo consensuó Kirchner a través de contactos que mantuvo la semana pasada con la ministra de Economía, Felisa Miceli; el titular del BCRA, Martín Redrado; y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
"No va a haber cambios bruscos en la política económica. Pero sí está la decisión de no dejar caer el dólar pese a las fuertes liquidaciones", comentó una calificada fuente oficial a El Cronista. "Estas son cosas que no se anuncian. Se hacen", agregó.
En las últimas cuatro jornadas el Central compró u$s 90 millones, pero este promedio podría superar los u$s 120 millones en las próximas semanas. Informes privados señalan que para este año se espera que la liquidación de divisas de la cosecha gruesa sea 30% superior a la de 2006.
La lógica por detrás de la estrategia oficial es que un tipo de cambio algo más competitivo (al menos no en baja) permitiría generar un renovado impulso a los denominados superávit gemelos. En el costado fiscal vía mayores ingresos por retenciones (representan 10% de la recaudación), y en el frente externo tonificando las exportaciones. Pero sobre todo frenando en parte las crecientes importaciones.
Claro que esta estrategia le pone presión a dos de las espadas económicas del Kirchner. Redrado se verá obligado a aumentar la acumulación reservas (ya están en u$s 36.850 millones) y esterilizar un mayor emisión monetaria sin empujar las tasas hacia arriba. En tanto, el ungido guardián oficial de precios, el secretario de Comercio Guillermo Moreno, deberá redoblar esfuerzos para controlar la inflación y emparchar con subsidios los incendios que se vayan sucediendo.
"El exitoso proceso de crecimiento argentino tiene como pilar fundamental el superávit gemelo en las cuentas fiscales y externas. Pero en ambos campos las noticias de los números del primer bimestre no dan para el entusiasmo"; advirtió la consultora Finsoport en su último informe. Es que en los primeros meses del año el excedente fiscal creció un ritmo interanual de apenas 2,6%, cuando durante 2006 lo hizo al 15%.
El incremento de gastos en obra pública, moratoria de jubilaciones y subsidios explican este aumento. Ahora las consultoras privadas ya no estiman un superávit fiscal de 3,5% del PIB para 2007, sino de 3%, en el mejor de los casos.
"La segunda cuestión se relaciona con el saldo de la balanza comercial del primer bimestre, que es considerablemente más reducido que en 2006. Además, el crecimiento de las exportaciones se explica casi por completo por el aumento de precio de los productos vendidos", agregó Finsoport. La consultora M&S fue un paso más allá y afirmó que "los volúmenes de exportación en el primer trimestre de 2007 están muy flojos". Según M&S, "lo más sostenido es el consumo".
De hecho, el consumo continuará siendo el abanderado del modelo, sobre todo en un año electoral. El Gobierno seguirá cebando la demanda mediante mejoras en salarios y jubilaciones, tarifas controladas y subsidios. A favor de Kirchner juega el hecho de que el segundo trimestre del año suele ser, por cuestiones estacionales, menos inflacionario que el primero.